Lunes al Sol (31). A Book Too Risky to Publish

Lunes al Sol

Un editor británico había comenzando el proceso para publicar el ensayo de J. R. Flynn (In Defense of Free Speech: The University as Censor). Sin embargo, a última hora decidió cancelar su contrato. El propio Flynn lo explica en este post.

¿Cuál era el mensaje tan peligroso que aterró a los editores de la pérfida Albión?

El libro, generoso en detalles, se organiza en cinco partes: (1) conocimiento versus opinión correcta, (2) ¿qué les hacen los demás a los académicos?, (3) ¿qué les hacen unos académicos a otros?, (4) ¿qué les hacen los académicos a los estudiantes?, y (5) justificación y recomendación.

Sostiene el autor que la universidad nació para buscar la verdad y nada más que la verdad, así como para formar gente que estuviese capacitada para perseguir esa meta. Sin embargo, a mediados de los años 60 del pasado siglo comenzó un movimiento de individuos y grupos radicales deseosos de servirse de mecanismos de intimidación para erradicar la libertad de expresión y, más en concreto, para acallar a quienes osaban expresarse en contra de los dogmas de esos radicales. La estrategia derivó en lo que Flynn denomina ‘Código Walden’ (en ‘homenaje’ a B. F. Skinner), es decir, una serie de estrictas normas sobre qué se puede y no se puede decir, así como de qué modo se debe castigar a quien se aleja del código. Son legión las universidades que se han sometido a esa disciplina abandonando, por tanto, la persecución de la meta para la que vieron la luz.

Algunos diríamos que ya solamente conservan su nombre evitando proactivamente acostumbrar a los estudiantes y a su personal…

1.- A tolerar los debates abiertos por muy perturbadores que puedan ser.

2.- A enfrentarse a las objeciones que alguien pueda elevar sobre sus creencias.

3.- A usar conocimientos en lugar de opiniones para discutir esas objeciones.

4.- A buscar los conocimientos y las habilidades intelectuales necesarias para ser inteligentemente crítico, no solamente sobre su propia perspectiva, sino también sobre el bombardeo sistemático al que son sometidos por los políticos y los medios de comunicación.

Flynn ISIR 2017

Esas necesarias tendencias languidecen rápidamente en la universidad actual, según el exhaustivo análisis de Flynn, salvo honrosas excepciones como la Universidad de Chicago que predica (y ejerce, de hecho) la siguiente consigna innegociable:

Al entrar en esta institución debes tolerar las ideas que más odias para promover una discusión abierta”.

Otras universidades de supuesto prestigio (como Harvard o Stanford) incluyen consignas similares en su publicidad, pero no son consecuentes en absoluto.

Las sociedades dignas, según Flynn, persiguen al menos seis cosas: felicidad, justicia, verdad, belleza, autonomía y tolerancia a la diversidad.

No obstante, todo eso salta por la ventana cuando se imponen dogmas que no admiten discusión. Cada vez estamos más rodeados de un mayor número de esa clase de dogmas. Sostiene Jim que hay departamentos universitarios que pueden decir lo que quieran sin necesidad de probar nada porque están exentos de buscar la verdad. Sus declaraciones no admiten debate (ejemplos, según él, son los departamentos de género o los dedicados a determinadas minorías).

Repasa los detalles de sus numerosos debates con autores como Jensen, Lynn y Murray para resaltar que siempre han sido provechosos, que han servido para acercarse a la verdad:

Si no hubieran existido estos tres intelectuales se tendrían que haber inventado (…) lamentablemente sabemos la clase de personal que desean los estudiantes: liberales dogmáticos con buenos sentimientos sobre la igualdad y sin intelectos sofisticados”.

Hay, no obstante, una considerable variabilidad entre los estudiantes y carece de sentido meter en el mismo saco a esa minoría demasiado visible y a la mayoría silenciosa que se mantiene al margen y que desea sacar provecho de su paso por la universidad. Es posible que Jim tenga razón y que esa mayoría no desee esforzarse demasiado en el proceso, pero eso no significa que su meta sea taparle la boca a quienes se alejan de los dogmas aireados por la visible minoría que busca camorra evitando tener que argumentar recurriendo a sólidos conocimientos para convencer. Quieren vencer usando la extorsión en lugar del diálogo:

Puedes llamar racista a un blanco por el mero hecho de ser blanco y oreo a un negro disidente (negro por fuera y blanco por dentro) con total impunidad (…) cualquiera puede publicar caricaturas del Papa y eslóganes invitando a abrirse de piernas en nombre de Jesucristo”.

Las universidades no existen para que la gente que pasa por ella se sienta bien (creando espacios seguros o retirando invitaciones a intelectuales supuestamente controvertidos), sino para estimular el pensamiento.

Narra una ilustrativa anécdota que le contó John Loehlin.

Un colega impartía una conferencia en la Universidad de Texas en la que sugirió que algunas de las diferencias que en promedio separan a mujeres y varones pudieran presentar una contribución genética. Una profesora protestó ante tal posibilidad y el conferenciante preguntó: “los varones presentan, en promedio, mayor estatura que las mujeres. ¿Opinas que esa diferencia puede explicarse por el modo en que fueron criados?” La profesora respondió: “no me sorprendería”.

Repasa, también, el éxito arrollador de las inteligencias múltiples en la escuela, pero señala, correctamente, que los padres no se engañan al respecto. Los test de CI subrayan la inteligencia lingüística y lógico-matemática porque son capacidades valoradas en nuestra cultura: “ignorar los test de CI y favorecer las inteligencias múltiples evita educar adecuadamente a los estudiantes sobre el verdadero significado de su desempeño académico”.

Lamentablemente, menos del 10% de las universidades estadounidenses ofrecen asignaturas sobre la inteligencia humana, limitándose a considerar la temática de un modo superficial en cursos introductorios.

Flynn_Pinker ISIR 2017

En la parte cuarta de su ensayo, Flynn arremete contra la falta de sofisticación actual de profesores y estudiantes. Limitarse a discutir opiniones es mucho menos costoso que documentarse y estudiar seriamente para argumentar con solidez. Hay una complicidad profesor-alumno que degrada la educación. El alumno no exige mientras el profesor ofrezca calificaciones satisfactorias a un precio razonable.

Cita una investigación a gran escala en la que se muestra que los estudiantes de la Universidad de California invierten 12 horas a la semana socializando con los amigos, 11 horas usando ordenadores por diversión, 6 horas mirando la televisión, 5 horas en aficiones, y 3 horas en otras formas de diversión.

13 horas a la semana las dedican a estudiar.

Se estudia bastante menos que hace años, pero se obtienen mejores calificaciones que antes: “es fácil impartir clases cuando se convierten en algo irrelevante para el aprendizaje”.

Jim usa datos de un test que él mismo diseño, allá por 2007, para evaluar el nivel de pensamiento crítico de los estudiantes universitarios (FISC –Flynn’s Index of Social Criticism).

Mi equipo de investigación le ayudó en su momento a registrar datos más allá del mundo anglosajón y algunos de los resultados que registramos se presentan en este ensayo (aunque publicará en breve algo exclusivamente dedicado a ese test). El test incluye 20 preguntas y un estudiante que no sea capaz de responder correctamente a la mayor parte no estará adecuadamente preparado para evaluar con propiedad el mundo en el que reside. El resultado fue descorazonador: ninguno de los evaluados superó adecuadamente el test, a pesar de haberlo administrado en algunas universidades de élite.

Hacia el final de su ensayo escribe:

Si declaras que algunas de las conclusiones de Jensen, Lynn y Murray velan la verdad, solo puedo decirte que no te has enterado. Nos acercamos a la verdad cuando contrastamos todas las hipótesis en lugar de las que tu consideras respetables. La aplicación del método científico contribuye a iluminar cualquier tema sin excepción”.

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Les recomiendo que se hagan con un ejemplar de este estimulante texto en cuanto se publique. No lo lamentarán si ustedes (a) valoran eso de la verdad, (b) aprecian la potencia del método científico para acercarse a ella y (c) consideran que la libertad para expresarse es absolutamente irrenunciable y debe protegerse con esmero.

Permítanme cerrar este post reconociendo que esta reseña dista años luz de hacer una mínima justicia a la riqueza de contenidos del ensayo de este intelectual.

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