El ID del cerebro de los humanos

Usando un periodo máximo de 3 años se ha demostrado que el conectoma de los individuos les identifica de modo inequívoco.

Es decir, cómo se encuentran conectadas funcionalmente, en estado de reposo, las distintas regiones del cerebro de los humanos es una característica estable:

La matriz de conectividad funcional de un individuo presenta características específicas de ese individuo”.

Las regiones que contribuyen en mayor grado a esa identificación se encuentran en el lóbulo fronto-medial y fronto-parietal.

2019_Horien (A)

La pregunta que se hace en un reciente artículo es si esa identificación se complica cuanto mayor es la distancia entre registros MRI. Entre esos registros se producen cambios en el cerebro, y, por tanto, podría verse comprometida la obtención de los ID cerebrales. Es decir, el viejo problema de si los cambios que se producen durante el ciclo vital atentan contra la estabilidad.

Se exploran cuatro bases de datos con registros rsfMRI de cuatro laboratorios independientes (Ns = 105, 93, 26 y 79). Tres de las bases son de adolescentes y adultos, mientras que la cuarta es de viejos. El tiempo de separación entre registros oscila entre el mismo día y 3 años. La secuencia de análisis es similar a la que ya se comentó en este foro hace algún tiempo.

En esencia, el proceso consiste en definir las matrices de conectividad de cada uno de los individuos en la primera sesión, y, posteriormente, elegir una matriz de algún individuo de la segunda sesión para averiguar si se puede saber quién es de entre los de la primera sesión.

Los cálculos se hacen para todo el cerebro o para determinadas redes de conectividad (en concreto, diez redes). En la siguiente fase se localizan los nodos y conexiones que maximizan el proceso de identificación, es decir, que resultan especialmente informativos. Los códigos de Matlab están disponibles para cualquiera que esté interesado en replicar el estudio con esas mismas bases de datos o con las suyas.

Los resultados muestran que el éxito de la identificación no se relaciona (a) ni con la edad de los individuos, (b) ni con su sexo, (c) ni con el tiempo entre registros. Por tanto…

Las diferencias individuales en el conectoma funcional son estables con una separación entre registros de 3 años.

Las redes cerebrales que permiten una identificación fiable son las mismas independientemente del tiempo entre registros.

Esas diferencias individuales son una característica estable de la organización cerebral expresada por los análisis de conectividad funcional en reposo”.

Sabemos que el cerebro cambia con la edad, pero esos cambios distan de ser caóticos. A pesar de esos cambios, “los individuos siguen pareciéndose a sí mismos”.

2019_Horien (B)

Una de las inquietantes cuestiones que se discuten en este informe es si el movimiento de los individuos dentro de la máquina MRI contribuye al proceso de identificación. La pregunta es relevante porque las diferencias individuales en ese movimiento son una característica estable: algunos individuos se mueven más que otros a través de las sesiones. Una vez hechos los oportunos cálculos se aprecia que esas diferencias de movimiento atentan contra la precisión en la identificación en lugar de contribuir a ella. Aún así, el impacto es minúsculo.

Los investigadores responsables de este estudio usan una parcelación estándar del cerebro de los individuos analizados, pero se preguntan si sería más adecuado servirse de una parcelación individualizada. Normalizar cerebros muy diferentes produce una reconocida pérdida de información.

También se preguntan si la identificación sería igualmente precisa si en lugar de usar registros en reposo se usasen patrones de conectividad evento-relacionados, es decir, cuando los individuos resuelven tareas cognitivas dentro del escáner. La respuesta más probable es que la identificación sería incluso más precisa.

En resumen, lo que sabemos que sucede a nivel de genoma se reproduce a nivel de conectoma. Los individuos son distintos de fábrica por las instrucciones consignadas en su genoma, el hecho posee un reflejo en sus cerebros y las técnicas de neuroimagen permiten extraer la información relevante para identificar a los individuos de modo inequívoco. Las consecuencias que puede tener esa secuencia aún no están claras, pero sí es evidente que puede contribuir a comprender por qué las mismas circunstancias poseen un impacto diferencial en los distintos humanos.

La mente no existe

Es frecuente encontrar extraños mensajes en redes sociales como twitter en las que se escriben cosas como que ‘la mente no existe’ (o similar). No está claro cuál es el significado de ese tipo de frases, al menos para quien esto escribe, pero es evidente que el cerebro existe y ese cerebro posee una serie de características que varían de persona a persona. El comportamiento por el que se interesan los psicólogos no puede entenderse ignorando lo que se sabe sobre el cerebro de quien se comporta. Quien se empeñe en seguir dentro de esa obsoleta tradición acabará recibiendo comentarios similares a quienes desprecian la contribución de nuestras diferencias genéticas. Los ciudadanos científicamente ilustrados se preguntarán en qué mundo viven esos psicólogos.

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