Lunes al Sol (19): Primer Congreso del Foro de Profesores

Lunes al Sol

Los días 25 y 26 de abril se celebró, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid, el Primer Congreso del Foro de Profesores.

A finales de 2017, Alfonso Valero, profesor en aquel entonces de la Universidad Trent de Nottingham, fundó este foro para combatir las mentiras del separatismo. Nadie se ocupaba eficientemente de ese menester, ni dentro ni fuera de nuestras fronteras, con la necesaria asertividad.

Fuera, los separatistas orquestaban eficientes campañas para convencer de que el pueblo catalán estaba siendo oprimido por un estado español con tendencias abiertamente totalitarias, por un gobierno que les impedía expresarse con libertad y encarcelaba caprichosamente a sus representantes legítimos. No importaba que eso del ‘derecho a decidir’, que ese concepto amañado, viese la luz en Euskadi en aquel momento en el que se tuvo claro que el camino de ETA no tenía ningún futuro. Tampoco era relevante que se sometiese a una campaña de patente intimidación a la mitad de ese pueblo que deseaba permanecer unido al resto del estado español.

Dentro, los representantes declinaban de la obligación de ejercer su responsabilidad y los partidos, supuestamente constitucionalistas, se enzarzaban en peregrinas discusiones que contribuían a diluir, según sus intereses, los límites de los diferentes poderes del estado. Ignoraban, también, a la mitad de los ciudadanos catalanes que se sentían desamparados ante el sistemático mecanismo de acoso articulado por los representantes de la otra mitad. Quienes no suscribían las tesis separatistas no sentían el mínimo apoyo, al que legítimamente tenían derecho como ciudadanos del estado español, por parte de esos representantes. La dejación de funciones ha sido increíble y, en ese rio revuelto, los separatistas se han ido cobrando salmones cada vez más grandes.

El foro comenzó siendo un grupo de 33 profesores, entre los que me encontraba. Andando el tiempo, esa cifra se ha multiplicado por 7.

Desde aquel entonces, y gracias a la persistencia incansable de Alfonso, el foro ha llevado a cabo varias acciones para evitar que solamente se escuchase el discurso de los separatistas por ahí fuera (y también a nivel domestico, naturalmente). Las actividades que se han venido desarrollando se pueden consultar aquí.

El artículo escrito por Olga R. Sanmartín para El Mundo después de la clausura de ese primer congreso, recoge la confesión de Irene Lozano (Secretaria de Estado de la España Global) con respecto al hecho de que, lejos de mostrar su apoyo, los gobiernos de nuestro país han venido acusando al Foro de Profesores de “exagerar sus denuncias (pero el hecho es que) la acumulación de falsedades y manipulaciones, la desinformación, no puede ser ignorada por el gobierno y los poderes públicos. Estamos obligados a garantizar el derecho de los ciudadanos a recibir información veraz”. Eso es exactamente lo que persigue este foro.

La constitución española es meridianamente clara al señalar que (a) la nación española es patria común e indivisible de todos los españoles y (b) son todos los españoles quienes deben decidir, llegado el caso, sobre el futuro de su territorio. Además, la carta magna contempla mecanismos para que los ciudadanos que deseen alcanzar determinados objetivos, puedan hacerlo siguiendo unas reglas de actuación similares a las vigentes en las democracias más avanzadas del planeta.

Sin embargo, ese acuerdo, aprobado mayoritariamente por los ciudadanos españoles –catalanes incluidos–ha sido manipulado con consignas propagandísticas, basadas en falsedades, que no se han desmontado, como hubiera sido preceptivo, por la autoridad competente. Era necesario, por tanto, articular las oportunas contramedidas.

Foro de Profesores

En el congreso celebrado la semana pasada estuvimos un subgrupo de ese colectivo de profesores para discutir sobre la idea de España en los medios de comunicación extranjeros, la instrumentalización nacionalista del sistema educativo catalán, el problema de la identidad, el incomprensible apoyo de la izquierda al nacionalismo, los límites legales de las negociación en el caso catalán, qué es y qué no es una democracia, los malentendidos y la falta de colaboración de las autoridades de ciertos países europeos en relación al trato judicial de los procesados por las actuaciones ilegales de determinados líderes catalanes, las concepciones erróneas sobre el principio de libre determinación, qué significa eso del derecho a la secesión, qué es un golpe de estado, cómo se debe defender políticamente la constitución, o la inadecuada comparación con otros casos como Quebec, Australia y Escocia.

Fue un lujo aprender, tanto de las ponencias de estos profesores, como de las preguntas del público asistente. La información que se puso encima de la mesa resulta esencial para interpretar adecuadamente eso que se escucha diariamente en los medios. La toxicidad informativa es sensacional y es escandalosa la falta de entusiasmo de quienes deberían velar por el respeto de los derechos de los ciudadanos. Se fracasa, tanto al corregir los desaguisados que salen de las bocas de los líderes separatistas, como al hacer cumplir la ley.

Me permito recomendarles la lectura de un extenso documento sobre la instrumentación nacionalista del sistema educativo en Cataluña.

Quizá las ponencias en las que se habló de esa cuestión fueron las más conmovedoras. Una de las ponentes apenas pudo contener las lágrimas al expresar, públicamente, la sensación de abandono que experimentaban los padres que intentaban que se cumpliese la ley en los colegios catalanes. Las autoridades que debían proteger sus derechos les daban la espalda, pero, además, eran aislados, tanto ellos como sus niños, por el resto de la comunidad. Traicionaban la causa, debían ser castigados y debía visibilizarse su vergonzosa falta.

El caso ilustra a la perfección lo que está sucediendo en los demás ámbitos, pero éste resulta especialmente grave porque se dirige a manipular a quienes carecen de mecanismos de defensa. El lavado de cerebro que se está practicando en Cataluña está destinado a convertir la democracia en una etnocracia. Lamentablemente, se está llegando tarde y mal para corregir la coyuntura:

Los nacionalismos instrumentalizan el sistema educativo priorizando sus fines colectivos en detrimento de la autonomía del individuo”.

Es aterrador y hay que reaccionar. Es evidente que más vale tarde que nunca.

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