El plástico invasor (por Óscar García López)

El Equilibrio (por Óscar García López)

En mi adolescencia tuve un brote de ecologismo que me llevó a afeitarme con jabón en vez de con espuma. Los espráis tenían CFCs (clorofluorocarbonos) perjudiciales para la capa de ozono. Un comportamiento tan loable como inútil.

Años después descubrí que la gran mayoría de los CFCs estaban generados por la industria de la refrigeración y que los espráis producían minúsculos CFCs: mi contribución a la salud del planeta rondaba el 0,000000000000000000 %

No hace mucho, en pleno desconcierto debido a la avalancha informativa sobre lo malísimos que eran los coches diésel para la contaminación global, apareció esta noticia:

Los 15 buques mercantes más grandes contaminan como 760 millones de coches” (que alguna vez he comentado en este blog).

He tratado de buscar datos, o algún informe, en los que se apoye, pero no encontré nada. Si aceptamos que se acerca a la realidad, ¿qué es lo que está pasando? Que reciclen esos 15 buques. ¿Tan complicado es? Solo con los gastos que están generando las campañas en contra del diésel a nivel mundial nos habría dado para construir no 15, sino 100, buques que contaminen de poco a nada.

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Hoy nos acecha una nueva y desconcertante avalancha contaminante: El plástico.

Recuerdo ir al mercado con mis padres, hace décadas, a comprar fruta, pescado y carne, para meter seguidamente los productos en una bolsa de redecilla que se reutilizaba sin cesar. Hoy esa práctica forma parte de la historia.

Hace unos años pasé una temporada larga en Londres y me sorprendió que los supermercados grandes no tuvieran prácticamente ningún producto fresco. La comida estaba procesada y envasada. La pescadería se reducía a una pequeña mesa con 8 pescados. El resto estaba empaquetado bajo capas de plástico.

La situación actual en España es similar. Vayas donde vayas (exceptuando los mercadillos semanales de los pueblos) absolutamente todo está envuelto en plástico. Paquetes de dos manzanas (o de una), carne, pescado, tomates, miles de botes de salsas, huevos. Absolutamente todo. Y eso sin contar lo que tradicionalmente se lleva haciendo con plástico.

Procuro reciclar, pero no salgo de mi asombro al observar la cantidad de bolsas de plástico y envases que se pueden generar en un solo día. Casi una bolsa diaria llena de bricks, bandejas, capsulas de café, envoltorios. Una auténtica pesadilla.

En 2017 se publicó un estudio en la revista ‘Science Advances realizado por un equipo de científicos de la Universidad de Georgia, la Universidad de California y la Sea Education Association.  Según el informe, en 2015 se generaron 8.300 millones de toneladas métricas de plástico de las que solo el 9% fue reciclado, el 12% se incineró y el 79% fue a vertederos o al medio ambiente. Un dato que me sorprendió es que el plástico reciclado no se puede utilizar para envasar productos de consumo humano.

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En otro estudio publicado por Seas At Risk se calculó que en los 28 estados miembros de la Unión Europea se consumen anualmente 46.000 millones de botellas de bebida, 16.000 millones de tazas de café desechables, 580.000 millones de colillas, 2.500 millones de envases desechables y 6.400 millones de pajitas.

De esas cantidades a España le corresponden 3.500 millones de botellas de bebida, 1.500 millones de tazas de café desechables, 50.000 millones de colillas, 207 millones de envases desechables, 5.000 millones de pajitas o cañas.

Y seguimos con los estudios.

Greenpeace publicó un estudio titulado Maldito Plástico: reciclar no es suficiente

En el informe se recoge el dato de que en España se separó en vertederos 787.000 toneladas de envases plásticos y se incineró 172.000, no incluyendo aquí las 282.000 toneladas de residuos que se exportan y los que no tienen una garantía plena de reciclaje.

Una gran parte de la basura de plástico la exportábamos y vendíamos a China para que ellos se encargaran de “reciclarla”. Se ignora en qué porcentaje.

Ahora cobra sentido la infinidad de comercios ‘todo a 100’ que plagan el mundo. Hace unos días apareció esta noticia en los medios:

China ya no compra “basura extranjera” y colapsa de plástico los vertederos de España

¿Y ahora qué?

Supongo que se hará algo similar a lo que se hace con los residuos nucleares. Se buscará otro país que hipoteque su espacio por un puñado de euros.

Me temo que el tema del plástico llegará a ser similar al de las pensiones. Sabemos que el problema está ahí, pero nadie se decide a atacar el problema de frente, aunque se tenga plena certeza de que en algún momento estallará.

La invasión del plástico está aquí y habría que detenerla.

Una mínima parte de la solución está en nuestras manos. Podemos reciclar a título individual, pero el problema no se resolverá mientras el sector industrial no deje de producir plástico masivamente.

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Me despido con este video (vintage y tristemente premonitorio) de Félix Rodríguez de la Fuente.

Un brindis, con copa de cristal, por quienes tratan de combatir la invasión.

Un comentario sobre “El plástico invasor (por Óscar García López)

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  1. Cabal, como el autor del post. A conclusiones similares llegué en mi adolescencia sobre la contaminación del agua cuando realizando un trabajo documental descubrí el triste fenómeno de que a la mayoría de las fábricas les sale más rentable pagar multas que reducir sus residuos y vertidos contaminantes.

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