Lunes al Sol (5): Censura y negligencia cognitiva

Expresarse con libertad, y sin temor a ser acosado –en las redes sociales y en la vida en general—es una de actividad que algunos valoramos.

Algo que me resulta particularmente penoso es la tendencia de algunos seres humanos a elegir selectivamente las declaraciones vertidas en las redes sociales (o en cualquier otro foro) por el individuo A, para confirmar un determinado diagnóstico inamovible sobre A.

A algunos parece resultarles incomprensible, e incluso molesto, que A pueda pensar y decir cosas que violan abiertamente ese diagnóstico.

Meter al personal en una casilla categorial debe ser profundamente tranquilizador.

Si alguien decidió que A era de izquierdas, entonces será inaceptable que A apoye abiertamente determinadas acciones consideradas de derechas.

Admitir que el espectro izquierda-derecha es una dimensión continua debe ser excesivamente costoso para la mente de algunos. Si alguien es de izquierdas, entonces es de izquierdas. Punto.

Lo dicho para las tendencias políticas vale para lo demás.

Lunes al Sol

Declarar que las tendencias migratorias de África hacia Europa son, en general, algo positivo para el viejo continente, tiene que ser contradictorio con matizar que debería hacerse siguiendo unas pautas que organicen racionalmente los flujos. O se está a favor o se está en contra. Punto.

Apoyar las acciones que persigan garantizar la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, independientemente de las variables sociodemográficas habituales (sexo, edad, región de origen, etc.) estará necesariamente en tensión con pensar que, no obstante, algunos individuos de determinado sexo, edad o región de origen pueden optar (libremente) por cursos de acción que les colocarán en una posición desventajosa en nuestra sociedad con respecto a determinado criterio de éxito.

Algunos valorarán con enorme suspicacia la declaración de que la igualdad de oportunidades no tiene por qué desembocar en una igualdad de resultados. Quizá sea un argumento demasiado sofisticado para sus mentes, o, más probablemente, niegan algo evidente con extraordinaria vehemencia para obtener, para su grupo, un privilegio social inmerecido (o al que se consideran incapaces de acceder por otros medios menos truculentos).

La realidad posee numerosas aristas y cebarse con algunas ignorando las demás puede ser signo de negligencia cognitiva, pero también de la tendencia a censurar aquello con lo que se discrepa.

Es saludable reconocer que el mundo que no se ajuste a nuestros criterios no tiene por qué ser un mundo peor.

Merece la pena mantener la mente abierta para admitir que se puede estar equivocado y que nuestra valoración de los demás puede ser parcial (e incluso errónea).

Nadie está libre de equivocarse. Eso es así.

Y nadie encaja en una categoría porque, al igual que sucede con la realidad, los individuos también presentan múltiples aristas.

Kin

Es la interacción entre las aristas de los individuos y de la realidad lo que convierte la vida y las relaciones humanas en algo enriquecedor, en una fabulosa aventura.

El intento de censurar aquello con lo que se discrepa y la negligencia cognitiva que divide tajantemente la realidad en categorías discretas, conforman una pésima actitud para avanzar por el Siglo XXI conservando los logros del XX.

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