Abre los ojos (para elegir qué te echas al coleto)

Estuve viendo un par de documentales en Netflix que me hicieron darle a la pinza y me invitaron a documentarme:

What the Health

Food Choices

Hubo un libro que me sedujo (El Estudio de China) basado, en parte, en esta monografía técnica.

Colin Campbell

Escribe el autor, T. Colin Campbell, al comienzo de su obra:

debo agradecer al público americano que, al pagar sus impuestos, haya financiado mi trabajo durante cuatro décadas. Espero que al transmitirles las lecciones que he aprendido, pueda pagar la deuda que he contraído con ustedes”.

Esas lecciones se pueden resumir más o menos así:

  • El cambio en la dieta puede lograr que los diabéticos dejen de medicarse.
  • Los trastornos coronarios pueden corregirse con cambios en la dieta.
  • El cáncer de mama se asocia a hormonas cuyos niveles interactúan con la alimentación.
  • El consumo de lácteos aumenta la vulnerabilidad al cáncer de próstata.
  • El consumo de frutas y hortalizas atenúa el impacto de la edad sobre las funciones cognitivas.

Una dieta adecuada ayuda a prevenir y combatir las enfermedades que asolan Occidente, y, en general, a las sociedades caracterizadas por el llamado ‘estado de bienestar’.

Un bajo consumo de proteínas animales es esencial para combatir la epidemia que nos está matando. La caseína, presente en la leche de vaca, resulta especialmente nociva. En cambio, las proteínas vegetales presentes en, por ejemplo, el trigo y la soja, son beneficiosas para la salud.

Alimentos integrales

Los estudios de laboratorio con animales y lo observado en el Estudio de China con humanos llevan a la misma conclusión: la dieta que puede prevenir y corregir las enfermedades más comunes (cardiacas, diversos tipos de cáncer, diabetes, autoinmunes, así como asociadas a los huesos, los riñones y el cerebro) es vegetariana y basada en alimentos integrales.

Escribe Campbell: “las diferencias entre gobierno, industria, ciencia y medicina no están claras, como tampoco lo están las diferencias entre obtener beneficios y promover la salud (…) considerar los alimentos como una clave para la buena salud representa un gran desafío para la medicina convencional basada en los fármacos y la cirugía”.

La información que presenta este científico para apoyar su sencilla recomendación es abrumadora: “la respuesta a la crisis sanitaria reside en los alimentos que cada uno de nosotros elige comer cada día. Así se simple”.

Los productos de origen vegetal poseen múltiples beneficios (“consume la mayor cantidad posible de cereales integrales, hortalizas y frutas”), mientras que los de origen animal (carnes, lácteos y huevos) son peligrosos.

Este científico considera que la salud, al igual que otros fenómenos, es multivariada (“es mucho más revelador y valioso analizar cómo interactúan las sustancias químicas, en lugar de estudiarlas de manera aislada (…) cuanto más pensamos que una sola sustancia caracteriza un alimento más nos desviamos hacia la idiotez”) y que, además, los factores genéticos no determinan más que un 3% del riesgo de contraer determinadas enfermedades (“cuando las personas emigran de una región a otra y comienzan a consumir la dieta típica de su nuevo lugar de residencia, asumen el riesgo de contraer la enfermedad más frecuente en la región de destino”).

Una de las conclusiones rotundas de la obra de Campbell es que el bienestar económico ha resultado desastroso para la salud. La Parte II revisa varios ejemplos relacionados con el corazón, la obesidad, la diabetes, los tipos más comunes de cáncer (mama, próstata, intestino grueso), las enfermedades autoinmunes, así como las enfermedades óseas, renales, oculares y cerebrales.

Estas son algunas de las conclusiones de esa Parte II:

  • No es necesario abrirse en canal para desatascar las arterias o ingerir fármacos de por vida para mantener sano el sistema circulatorio. Una dieta vegetariana y de alimentos integrales ayudaría a resolver la papeleta en gran parte de los casos.
  • La solución para perder peso es (a) una dieta de frutas, hortalizas y alimentos integrales y (b) ejercicio físico (“olvídate de contar calorías”).
  • La mala información y los desastrosos hábitos arraigados causan estragos en nuestras salud.
  • Una dieta de bajo contenido en proteínas animales y grasas, y rica en alimentos integrales de origen vegetal, contribuye a reducir los niveles de estrógeno (asociados al cáncer de mama).
  • Las dietas ricas en fibras y con escasos alimentos de origen animal pueden prevenir el cáncer de colon. Los carbohidratos sin procesar (frutas y verduras) promueven la salud.
  • La toxicidad de nuestra dieta es la principal causa de las enfermedades más frecuentes.
  • Las enfermedades autoinmunes –en las que el organismo se ataca a sí mismo—son más frecuentes cuanto mayor es la distancia con respecto al Ecuador (por falta de luz solar).
  • La leche materna es el alimento perfecto para los bebés y una de las peores opciones es sustituirla por la de vaca.
  • Un 70% de las fracturas óseas, que se presenta especialmente en la vejez, se asocia al consumo de proteínas animales.

La Parte III orienta sobre la nutrición adecuada a partir de 8 principios básicos: “los medios de comunicación me recuerdan a diario que la población se está ahogando en una espantosa marea de [lamentable] información nutricional”.

Frutas

Principio 1: la nutrición representa las actividades combinadas de numerosas sustancias en la que el todo es más que la suma de las partes. Se recomienda consumir alimentos integrales, es decir, tal y como existen en la naturaleza.

Principio 2: los suplementos vitamínicos no son una panacea para la buena salud. Aislar los nutrientes es una mala estrategia.

Principio 3: no existen nutrientes en los alimentos de origen animal que no se encuentren en las plantas en un formato más sano. Los vegetales poseen muchos más antioxidantes, fibras y minerales que los alimentos de origen animal.

Principio 4: los genes no ‘determinan’ la enfermedad. Deben activarse para producir un efecto y la nutrición contribuye a ese proceso. Sin genes no habría vida, pero el medio ambiente estimula o inhibe su expresión.

Principio 5: la nutrición puede controlar los efectos nocivos de determinados tóxicos.

Principio 6: la misma nutrición que previene la enfermedad puede corregirla.

Principio 7: la nutrición beneficiosa para combatir una enfermedad es positiva para la salud en general. Es decir, el impacto de los alimentos es generalista.

Principio 8: todas las partes están conectadas. Las sustancias que ingerimos se convierten en parte de nuestro organismo.

La buena alimentación y la buena salud suponen adoptar una dieta vegetariana y de alimentos integrales, reduciendo el consumo de alimentos refinados, de sal y de grasas. El nivel óptimo de productos de origen animal es 0.

Alimentos ideales:

  • Frutos: naranja, kiwi, manzana, arándano, fresa, frambuesa, mora, mango, pera, melón, papaya, pomelo, melocotón, pimiento rojo, pimiento verde, pepino, tomate, aguacate, calabacín, calabaza, berenjena.
  • Flores: brócoli, coliflor.
  • Tallos y hojas: espinaca, alcachofa, col rizada, lechuga, col, acelga, verduras de color verde oscuro, apio, espárrago, hojas de mostaza, coles de Bruselas, hojas de nabo, hojas de remolacha, endivia, albahaca, rúcula, perejil, cilantro, algas.
  • Raíces: patata, remolacha, zanahoria, nabo, cebolla, ajo, jengibre, puerro, rábano, colinabo.
  • Legumbres: judías verdes, soja, guisantes, judías azuki, cacahuetes, judías de ojo negro, alubias, judías blancas, lentejas, judías pintas.
  • Hongos: champiñón blanco, baby bella, Cremini, Portobello, shiitake, setas
  • Frutos secos: nueces, almendras, nueces de macadamia, pecanas, anacardos, avellanas, pistachos.
  • Cereales: trigo, arroz, maíz, sorgo, trigo sarraceno, kamut, teff, mijo, centeno, avena, cebada, amaranto, quinoa, espelta.

Alimentos a reducir:

  • Carbohidratos refinados: pasta (excepto la de cereales integrales), pan blanco, crackers, azúcares y la mayoría de postres y tartas.
  • Aceites vegetales añadidos: aceite de maíz, de cacahuete, de oliva
  • Pescado: salmón, trucha, bacalao.

Alimentos a evitar:

  • Carne roja: filete, hamburguesa, manteca de cerdo.
  • Aves: pollo, pavo.
  • Productos lácteos: queso, leche, yogur.
  • Huevos: huevos y productos con alto contenido en huevos (p. e. mayonesa).

Verduras

La Parte IV (¿por qué nunca habías oído hablar de esto?) es realmente demoledora porque Campbell se dedica a desmontar el chiringuito de las corporaciones que están detrás de los negocios de la alimentación y de la salud:

todo el sistema se interesa más por los beneficios que por la salud, antepone la tecnología a los alimentos y prefiere la confusión a la claridad (…) resulta prácticamente imposible distinguir la ciencia de la industria, el gobierno de la ciencia o el gobierno de la industria”.

Denuncia a la medicina oficial porque se centra en el negocio de tratar la enfermedad mediante fármacos y cirugía después de la aparición de los síntomas.

Los promotores de la industria alimentaria que atenta contra nuestra salud “cuentan con un consejo asesor compuesto por médicos, catedráticos y otros profesionales de la salud (…) hay más muertes causadas por una dieta inadecuada que por el tabaco, por accidentes o por cualquier otro factor medioambiental o relacionado con el estilo de vida”.

Los gobiernos deciden ignorar el hecho de que es mejor prevenir que curar porque favorecen a la industria alimentaria y farmacéutica a costa de sus representados (nosotros los ciudadanos). Además, “el hecho de que sean los pacientes quienes asuman el control de su enfermedad, y no los médicos, puede representar una amenaza intelectual para éstos últimos”.

No se me ocurre mejor modo de cerrar este post que con las siguientes declaraciones de Campbell:

No es necesario ser científico para descubrir que la posibilidad de fallecer hace ya mucho tiempo que se mantiene estable en el mismo valor: 100%

Hay una sola cosa que tenemos que hacer en la vida, y es morir.

Jamás he pretendido gozar de buena salud con la esperanza de ser inmortal.

Tener buena salud significa ser capaz de disfrutar plenamente del tiempo del que disponemos.

Hay muchas formas mejores de morir y de vivir”.

 

Un comentario sobre “Abre los ojos (para elegir qué te echas al coleto)

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  1. Es cierto. Leche de vaca, azúcar blanca y jamón de York, los tres alimentos más nocivos. Y viendo el plástico que se comen los pececillos… y el arsénico de los arroces, casi mejor la dieta de la fruta, salvo viernes por la tarde y fines de semana.

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