La universalidad del factor general de inteligencia (g)

Warne & Burningham publican un Preprint en el que se informa de los resultados de una investigación dirigida a averiguar si el factor general de inteligencia (g) se puede identificar en países no-occidentales y en vías de desarrollo.

Subrayan que es absurdo agonizar debatiendo sobre si se entiende algo similar por ‘inteligencia’ en distintas culturas.

Robert Sternberg, primero (1981), y Manuel Juan-Espinosa, después (1996, Urban and rural people’s conceptions of intelligence in Equatorial Guinea. In H. Grad, A. Blanco, & J. Georgias (Eds.), Key issues in cross-cultural psychology. Sweets & Seitlinger B.V. Lisse) batallaron contra los elementos para averiguar si había o no había semejanzas entre las concepciones legas de inteligencia en Occidente y más allá.

El resultado fue decepcionante porque la estrategia adecuada consiste en averiguar si, de hecho, al analizar el rendimiento en distintos test o tareas cognitivas se puede identificar un factor general (g): “la misma lógica que usan los investigadores para argumentar que las creencias legas sobre la inteligencia ofrecen evidencias sobre la naturaleza de la inteligencia, podría usarse para argumentar que una creencia cultural compartida sobre los elfos ofrece evidencia sobre su existencia. El hecho es que las creencias de los legos no pueden sustituir el registro y análisis de los datos sobre el rendimiento de los individuos en una serie de tareas mentales”.

Warne & Burningham predicen que g se identificará en distintas culturas porque…

  1. Las diferencias individuales en g correlacionan con variables que delimitan la arquitectura biológica de los individuos: la superficie cortical, la integridad de la materia blanca o la eficiencia con la que se conectan las regiones del cerebro son algunos ejemplos.
  2. El factor g se ha identificado en primates no-humanos, así como en perros y roedores.

El siguiente mapa presenta los países finalmente considerados en sus análisis (30).

2018 - Warne

Se sometieron a análisis factorial (AF) las matrices de correlaciones de 97 muestras con un total de 50.103 individuos. La mediana del número de individuos por muestra fue de 150 y el rango de edad supuso la mayor parte del ciclo vital.

En promedio, el factor general (g) que se obtuvo dio cuenta de aprox. la mitad de la varianza (igual que sucede en las muestras occidentales): “ya que las bases de datos analizadas provienen de culturas y países en las que es poco probable que se identifique g si, como a veces se sugiere, es un artefacto de la cultura occidental (europea y norteamericana), concluimos que g es, probablemente, un rasgo humano universal”.

En cualquier caso, es insensato someter a AF matrices de correlaciones calculadas a partir de un número de individuos (n) por debajo de 100. Eso sucede en los siguientes casos: Congo (55 y 84), Costa de Marfil (47), Filipinas (79), Guatemala (19, 33, 34, 35, 36, 37 y 40), India (40, 45 y 50), Indonesia (48), Kenia (85 y 86), Malaui (72), Paraguay (75), Sierra Leona (51), Tailandia (35 y 84), Uganda (26, 30 y 90) y Zambia (29, 57, 61 y 76).

Personalmente habría descartado esas matrices. Su presencia o ausencia no altera el resultado general, pero desecharlas mejoraría la calidad del informe.

Las muestras con 300 o más casos corresponden a (en paréntesis se consigna el porcentaje de varianza explicado por g): Bangladés (46%), Bolivia (35%), Filipinas (19%, 40% y 55%), India (42% y 44%), Madagascar (42%), Nepal (42%), Pakistán (38%, 40%, 45%, 46% y 86%), República centroafricana (45%), Sudán (25%), Tailandia (42%), Tanzania (34%, 39% y 49%), Zambia (25%, 36%, 43%, 63% y 74%) y Zimbabue (42%).

Hay una visible heterogeneidad en determinados casos a pesar de que el número de individuos considerados sea más que suficiente para estabilizar las estimaciones. Por ejemplo, en Pakistán oscila entre el 38% y el 86% y en Zambia entre el 25% y el 74%.

Las variaciones pueden ser debidas a diversas causas. La edad de los individuos o la batería de test administrada son ejemplos evidentes.

Sea como fuere, a mi juicio el carácter más refrescante de esta investigación proviene del rechazo de las definiciones verbales de ‘inteligencia’.

Aunque psicólogos diferenciales como R. B. Cattell o A. R. Jensen advirtieron del peligro de basarse en el lenguaje cotidiano, ha sido frecuente caer en las garras de la cultura pop.

El error ha pasado factura.

Es hora de exigir a los investigadores de la Psicología que actúen como es usual en las demás ciencias.

 

2 comentarios sobre “La universalidad del factor general de inteligencia (g)

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