Una red cerebral distribuida predice la inteligencia general (g)

El equipo de Ralph Adolphs, del Cal Tech, hace público un informe que contradice los resultados de un equipo alemán que comentamos hace poco en este foro.

Para darle más morbo al asunto, diré que llegan a una conclusión totalmente contraria usando la misma base de datos, es decir, las imágenes cerebrales y los datos psicológicos registrados en el Human Connectome Project (HCP).

¿Por qué esa discrepancia?

En esencia porque se depura la base de datos para eliminar el ruido y centrarse en la señal: “cómo limpiar los datos obtenidos en los registros de resonancia funcional en reposo según el movimiento espontáneo de los individuos en el escáner, sigue siendo un tema de investigación esencial al estudiar las relaciones cerebro-cognición”.

Los datos cerebrales que se consideran corresponden a una hora de registro de la actividad en estado de reposo (rsfMRI) de 884 individuos. 60 minutos de información sobre cómo actúa el cerebro cuando el individuo no hace nada, supone una ingente cantidad de información. Analizarla es cosa seria.

Ninguna región cerebral destaca por encima de las demás al predecir las diferencias individuales de inteligencia general (g) valoradas a través de una serie de tests estandarizados.

La evidencia, según los autores, se enmarca bastante bien dentro del modelo PFIT, es decir, hay regiones relevantes en los cuatro lóbulos (los autores comentan, tímidamente, que es fácil que cualquier resultado se ajuste al modelo PFIT porque es demasiado genérico y difícil de refutar experimentalmente).

El valor de correlación calculado entre la conectividad en estado de reposo y las diferencias individuales en g es de r = 0,46.

Es interesante que señalen la relevancia de explorar si se aprecian resultados similares con individuos situados en los extremos de la distribución poblacional de inteligencia, tanto por debajo (discapacidad) como por encima (superdotación) ya que el grupo de personas que ellos consideran es ‘demasiado normal’.

Además, predicen que de combinarse resultados funcionales en estado de reposo con resultados estructurales (volumen cerebral, grosor cortical, área de superficie, conectividad estructural, etc.) se podría incrementar sustancialmente el poder predictivo de las medidas cerebrales sobre las diferencias de desempeño intelectual. Estoy muy de acuerdo.

Me resultó especialmente gratificante comprobar que los autores habían hecho sus deberes con respecto a la caracterización de la inteligencia: “esta capacidad no se refiere al conocimiento que posee el individuo, sino a su capacidad para reconocer, adquirir, organizar, actualizar, seleccionar y aplicar ese conocimiento, para razonar y para comparar (…) algunas personas son más inteligentes que otras, y algunos roedores son más inteligentes que otros (…) a medida que vivir se complica, la inteligencia se hace más relevante socialmente (…) los tests de inteligencia se encuentran entre los más fiables y válidos de los que se dispone actualmente (…) el solapamiento positivo en el que se apoya el factor general de inteligencia (g) es el resultado más replicado de la Psicología”.

Hay esperanza.

En el apartado en el que hablan sobre la búsqueda del sustrato biológico de la inteligencia escriben los autores: “la Psicología diferencial –la disciplina psicológica que estudia las diferencias individuales que separan a las personas—tiene tres objetivos: describir con precisión el rasgo de interés, establecer su impacto en la vida cotidiana y comprender su etiología, incluyendo su base biológica”.

Quizá ahora que los científicos del Cal Tech reconocen explícitamente lo que la Psicología diferencial puede aportar a la Psicología en general se dejen atrás absurdas concepciones, basadas en prejuicios y desinformación, que se han venido contando en las aulas en las que se supone que se forman los futuros psicólogos.

About time.

Para quien aprecie los detalles técnicos comentaré que el cerebro de los individuos analizados en este estudio se divide en 180 nodos por cada hemisferio. Los nodos (regiones) se organizan en una serie de redes (véase Figura). Las conexiones calculadas para cada individuo son casi 65 mil [(360 + 359)/2].

2018 - Dubois

En la base de datos del HCP hay individuos genéticamente relacionados (p. e. hermanos), y, por tanto, se debe ser cauto para controlar su posible impacto en los resultados al calcular la preceptiva validación cruzada (cross-validation), es decir, si el resultado logra replicarse al considerar distintas sub-muestras extraídas del grupo completo y calcular las permutaciones oportunas.

Una dato interesante es que el nivel de movimiento de los individuos dentro del escáner, detectado a través de las sesiones de registro, presentó una correlación de r = 0,72. Es decir, cuánto se mueve el individuo dentro del escáner es un rasgo estable (palabras literales). Además, se observó que a menores niveles de inteligencia, más probabilidad de moverse dentro del escáner.

La fiabilidad del registro rsfMRI fue de r = 0,96. Por tanto, la matriz de conectividad obtenida en el primer registro predice, de modo prácticamente perfecto, la obtenida en el segundo registro.

Cerraré este post sobre este interesante informe con un leve comentario crítico.

Los autores declaran que, según sus cálculos, lesionar alguna de las redes apenas influye en la predicción de g. Deducen de ese resultado que el sistema es redundante, es decir, está preparado para aguantar los avatares del destino.

Esa conclusión colisiona con el resultado observado por Emiliano Santarnecchi en 2015 que comentamos aquí: los individuos con mayor nivel intelectual resistían mejor el ataque (tanto de carácter aleatorio como dirigido) a sus redes cerebrales. Su artículo, de hecho, se tituló ‘The smarter, the stronger’.

Animo al equipo del Cal Tech a probar esa idea.

 

2 comentarios sobre “Una red cerebral distribuida predice la inteligencia general (g)

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  1. Roberto, retomo esta apreciación, con la esperanza de que algún día así sea, pero queda bastante: “Quizá ahora que los científicos del Cal Tech reconocen explícitamente lo que la Psicología diferencial puede aportar a la Psicología en general se dejen atrás absurdas concepciones, basadas en prejuicios y desinformación, que se han venido contando en las aulas en las que se supone que se forman los futuros psicólogos”.

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