¿Una Teoría Psicológica de la Personalidad Humana? –por José Santacreu Mas

En el estudio de la personalidad suele revisarse la investigación aplicada, pero reconstruir nuestras teorías requiere recurrir a la psicología básica.
Una teoría de la personalidad debe explicar por qué cada una de las personas se comporta de manera distinta en un mismo contexto y cómo esa manera propia de comportarse llega a convertirse en consistente y estable.
Lo que se define en personalidad como un modo peculiar de comportarsese ha explicado como efecto de la variabilidad genética, epigenética o del aprendizaje en diferentes contextos. Recientemente he tratado de explicar (a) el modo en que, en un determinado contexto, la persona llega a consolidar un patrón de comportamiento propio, consistente y relativamente estable, que define su personalidad y (b) cómo cada persona llega a formar un patrón de conducta diferente.
El artículo “Behavioral variability and consistency: Experimental bases for a psychological theory of personality” (Escritos de Psicología, Vol. 6, no 1, pp. 20-27) expone una teoría psicológica de la personalidad humana sirviéndose de estudios en psicología básica experimental y diferencial. Los conceptos que se consideran de estas dos disciplinas de la Psicología científica son variabilidad, estereotipia, consistencia y estabilidad.
Desde la psicología básica la pregunta se ha formulado de forma precisa:
¿cómo es posible que, en un contexto experimental de aprendizaje, en el que se ha programado una respuesta como correcta, algunos individuos  (animales) ejecuten variadas respuestas propias, consistentes y estables?
En un estudio experimental, salvo error de control, todos los animales son prácticamente iguales y, en consecuencia, se comportan de la misma manera en un contexto de aprendizaje. Pero hay algún tipo de contexto en los que no lo hacen.
En un contexto, en donde previamente la respuesta A producía el efecto W y ahora no siempre lo consigue, algunos individuos ejecutan patrones de comportamiento propios, consistentes y estables, diferentes en cada uno de ellos. Por ejemplo, cuando se producen fallos, de manera aparentemente aleatoria (quizás por calentamiento, aunque no lo sabemos) de modo que la pantalla queda en negro y podemos haber perdido las correcciones realizadas en un documento.  Entonces, cada persona realiza una secuencia propia de conductas relativamente estable que, frecuentemente, parece resolver el problema.
Mi perspectiva es que la personalidad se configura a partir (y a través) de las experiencias vividas en un tipo especial de contextos, donde se produce un comportamiento consistente y estable para cada individuo, de manera inexorable y con resultados de eficacia adaptativa. Lo aprendido en esos contextos sigue una regla estrictamente individual de eficacia.
Cuando un individuo permanece en un contexto durante un tiempo suficiente, actúa consiguiendo las consecuencias que cabe esperar. Se percibe, se aprende o se sabe qué hacer en ese contexto. Sin embargo, existen contextos abiertos para los que existen un amplio numero de respuestas que parecen tener éxito desde la perspectiva de cada uno.
Mi teoría mantiene que son precisamente estos contextos semi-abiertos los particularmente relevantes para configurar la personalidad de un individuo.
La sala de reuniones  2A de la planta 14 no tiene interruptor y se usa esporádicamente por los jefes de departamento. Cada uno de ellos, el día que la utiliza, entra unos minutos antes y enciende la luz, pero cada uno de ellos lo hace de manera diferente. Uno cree que se enciende diciendo “buenos días” otro cree necesario “dar unas palmas” y otros creen que es necesario decir  “luz enciéndete”.
Cada uno cree saber como se enciende la luz y lo han comprobado repetidamente.  Pero lo que está efectivamente programado es que la luz se encienda durante 15 minutos cuando se activa un sensor de ruido. Así, ocurre que, en ocasiones, se apaga, pero el jefe de turno emite su respuesta y se vuelve a encender.
No importa lo que esté programado, el hecho es que todos saben encender la luz y cada uno lo hace de manera diferente. No obstante, para un observador externo el individuo se estará comportando de modo consistente y estable, aunque cada uno lo hace de un modo diferente.
Esta clase de contextos, bastante frecuentes en la vida diaria, permite que diferentes individuos aprendan distintas conductas para alcanzar el mismo objetivo. Generan la clase de comportamiento propio, consistente y estable, que definen la personalidad del individuo.
En algunos contextos los humanos aplicamos nuestras aptitudes generales, mientras que en otros adquirimos tendencias de comportamiento estrictamente individuales para actuar. En el primer caso está claro cómo llegar al objetivo (manejar una moto de montaña) pero en el segundo dispondremos de formas de actuar que suelen permitir alcanzar un determinado objetivo como, por ejemplo, persistir, demorar la toma de una decisión, o arriesgar, cuando se podría elegir una opción mas conservadora.
Mi artículo discute con detalle ejemplos disponibles en la investigación básica y diferencial sobre cómo se aprende, en ese tipo de contextos relativamente abiertos, y como se conforma la personalidad.
La conclusión general es que la personalidad es una función de la experiencia de un individuo en un tipo particular de situaciones. Cada individuo aprende sus propias conductas eficaces. Estas conductas se convierten en consistentes y estables, precisamente porque resultan efectivas.

La teoría de la personalidad que se propone define la personalidad por el tipo de contexto (contextos de riesgo en el que se puede elegir entre al menos dos opciones de diferente probabilidad de éxito) y por la intensidad del comportamiento de riesgo (grado de la tendencia a elegir opciones de baja probabilidad, pero de mayor beneficio). Téngase en cuenta que la elección de comportamientos de baja probabilidad de éxito y bajo beneficio, no sería cuestión de personalidad sino de aptitud. Significaría que la persona no sabe calcular el valor esperado de una opción.
 
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5 comentarios sobre “¿Una Teoría Psicológica de la Personalidad Humana? –por José Santacreu Mas

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  1. ¿Qué voy a decir yo que me pasé 4 años comprobando esta teoría empíricamente?
    Después, me ha servido para aplicar una taxonomía básica, dicotómica y válida de comportamiento: aptitud vs. tendencia de comportamiento. En especial destacar la validez predictiva del Riesgo medida en estos contextos, tendencia de la que justo ahora vuelvo a hacer experimentos.

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  2. Estimado Pepe

    Muchas gracias por tu relevante contribución.

    Tu artículo es realmente sugerente y la costosa síntesis hecha aquí es muy meritoria, teniendo en cuenta el elevado número de detalles que incluye tu artículo original.

    La idea de medir la personalidad a través del diseño de “tests similar to those used in the evaluation of skills and competences” (pag. 25) me parece crucial.

    Cuando un individuo resuelve un test estándar de inteligencia no sabe realmente si está acertando o no en sus respuestas, y, por tanto, diseñar situaciones que permitan evaluar la personalidad con contingencias relativamente abiertas podría ser equivalente.

    Sin embargo, tengo dudas sobre tu enfoque general respecto a la concepción de personalidad: “we consider that personality refers to consistent behavior that has been learned in contexts that generate variability or individual differences. In daily life, a person often encounters these types of context”.

    La personalidad, por definición, no puede identificarse, sin más, con la conducta. Mientras que la segunda es observable, la primera no lo es.

    Pienso que tu perspectiva no puede explicar, por ejemplo, por qué alguien es más o menos inestable emocionalmente, o más o menos extravertido. Estos rasgos temperamentales ayudan a explicar por qué, ante situaciones equivalentes, se emiten conductas diferentes.

    Eso que denominas ‘experiencia’ correspondería a una percepción diferencial de la situación asociada a la variabilidad en los rasgos básicos de la personalidad/temperamento.

    Un fuego, por ejemplo, se experimenta como un riesgo si el individuo es temeroso, pero como una oportunidad para la estimulación si el individuo es un buscador de sensaciones.

    Los individuos no solamente se ‘adaptan’ al contexto, como señalas, sino que, además, ‘seleccionan’ y ‘modifican’ esos contextos. ¿Cómo puede dar cuenta de estos dos últimos mecanismos tu perspectiva sobre la personalidad?

    Para la Psicología de la personalidad basada en el enfoque de los rasgos, la siguiente frase de tu artículo carecería de sentido: “it remains to explain how synthesis is generated from experience and as permanently incorporated into the individual’s history” (pag. 26).

    Con la personalidad sucede algo similar a lo que pasa con la tormentosa relación genes-cerebro. Puesto que es materialmente imposible predecir todas las contingencias con las que se puede encontrar el organismo en un ambiente inestable, los genes diseñan un órgano sensible a esas contingencias. Pero, en ese proceso, se respeta la ‘golden rule’ de la evolución señalada por Darwin: “yo considero las diferencias individuales de la mayor importancia (…) todas las partes del organismo y todos los instintos ofrecen por lo menos diferencias individuales” (El Origen de las Especies).

    Esa perspectiva darwiniana destruye la concepción de tabula rasa (que S. Pinker se ha encargado de demoler en los últimos años) pero también hace innecesaria tu perspectiva de la personalidad. No digo incorrecta, sino innecesaria.

    Saludos, R

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  3. Leyéndoos me pregunto… y después de definir y construir herramientas para medir ambas dimensiones, tanto rasgos como tendencias de comportamiento… de forma autoinformada, objetiva, estática y dinámica… y de modelarlos y ajustarlos estadísticamente, y de publicarlos y de validarlos de varias maneras… ¿cuál es la diferencia fundamental entre una variable latente que dice representar un rasgo a una que dice indicar una tendencia de comportamiento? No todo es tan extremo. Leyendo a Cattel R., ambos puntos de vista pueden unificarse… y si no… To parcel or not to parcel: Exploring the Question (Little, Cunningham & Shahar, 2002).

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  4. Respuesta de J Santacreu (Parte 1):

    Roberto tus comentarios son muy variados y sólo mediante una lectura muy sosegada del articulo se han de poder discutir y aclarar.

    Para tomar en consideración tus comentarios hemos de sentar las bases de la tesis del articulo: El articulo pretende ser una Teoría de la Personalidad exclusivamente Psicológica.

    1. Esta tesis emana de la consideración de que la personalidad es un constructo que explica comportamientos (o clases de comportamiento) de personas en una situación (clases de situaciones o contextos).

    2. La propuesta del articulo es formular una teoría de la personalidad en la medida en que trata de explicar la variabilidad interindividual y la estabilidad y consistencia intraindividual del comportamiento de las personas en un determinado contexto basándose en el estudio bien controlado de dicha situación.

    ¿Cuantas teorías hay de la personalidad y cuantas de ellas se pueden llamar estrictamente psicológicas? A esto quiero contestar que debe haber muchas teorías biológicas, psicológicas y sociológicas de la personalidad. La teoría genética yo la llamaría biológica a pesar de que el comportamiento de las personas es fruto de un amplio conjunto de elementos biológicos y psicológicos difíciles sino imposible de disociar. Mientras que las teorías léxicas, basadas en los conceptos que usan las personas para describir a personas, por aquello de una cultura compartida, las llamaría sociológicas. Y sin duda puede haber mezclas o integraciones: Teorías holísticas de la personalidad

    Por ello, no planteo un enfoque general de la Personalidad sino una teoría Psicológica de la misma que trata de explicar una parte del comportamiento de las personas en una determinada situación: el referido como personalidad . Otras teorías de la personalidad biológicas, psicológicas o sociológicas tal vez podrían explicar, al menos tan bien como la teoría propuesta, el comportamiento de las personas en una situación, pero hay que demostrarlo. No es suficiente con describir hay que intentar demostrar el potencial de las teorías al menos como se ha hecho con las teorías genéticas y epigenéticas.

    La cuestión ¿Por qué un conjunto de individuos inicialmente iguales, biológica y psicológicamente, en un mismo contexto, varían (difieren) en su comportamiento y, lo que es mas llamativo, como consiguen ser consistentes en el idiosincrásico comportamiento que han elegido?

    A mi modo de ver el origen de la teoría que propongo es la frase que tu citas en tu comentario y hace referencia a la teoría de la medida en Psicología, una teoría de la medida que sólo se aplica en la medida de las habilidades y competencias. En este caso decimos con toda claridad: La corrección y/o rapidez con la que se realiza la tarea en un conjunto de situaciones similares es un buen test para medir, por ejemplo, la habilidad para montar en bicicleta o resolver problemas abstractos.

    Para conocer la habilidad para conducir una bicicleta, mejor que preguntar “¿sabes andar en bici?” o “¿cuales son los componentes de una bicicleta?”, es un buen test de conducción. Para saber si una persona sabe montar en bici, podemos medir los contactos con el suelo y la rapidez con la que un individuo realiza todo tipo de circuitos (con obstáculos, pendientes, con suelos deslizantes) tal que represente una buena muestra de lo que llamamos conducir una bici. Es lo que los psicólogos han hecho desde BINET respecto a la orientación espacial o la inteligencia.

    Después decimos que la habilidad para resolver, por ejemplo problemas abstractos es una buena medida de la capacidad de resolver problemas nuevos en general, e incluso podemos demostrar que esa habilidad general la podríamos llamar, como lo hace todo el mundo, inteligencia.

    Continua….

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  5. Respuesta de J Santacreu (y Parte 2):

    La teoría, tal como la he expuesto, es solo el fundamento de una teoría de la personalidad. Describir una teoría de la personalidad exige describir además su estructura en el individuo, es decir, como se incorpora la experiencia continuada de la persona a su actuación en una nueva situación, en un momento determinado de su vida:

    ¿Qué hará aquí y ahora y cuanto de ello es función de su personalidad?

    La idea que expuesto muy brevemente en el articulo es que el individuo sintetiza su experiencia, todo lo aprendido y vivido en factores de probabilidad de una u otra conducta en un contexto nuevo del que no conoce como funciona, con toda exactitud (abierto en sus contingencias). Como corolario si el individuo se encuentra ante un contexto ya conocido, el mejor predictor de su comportamiento es el comportamiento que mas frecuentemente ha realizado hasta el momento, con independencia de que nos refiramos a un hábito, competencia o habilidad.

    Así como la inteligencia la podemos medir sólo ante la resolución de un problema novedoso, nunca antes planteado en sus términos (series o matrices abstractas), la personalidad la podemos medir sólo ante nuevas situaciones bien definidas (riesgo, autocontrol, incertidumbre). En una situación de riesgo (en las que se puede elegir entre opciones de igual valor esperado y distinta probabilidad de acertar) elegir la conducta con menor probabilidad de la consecuencia esperada es arriesgarse. Y, este test de riesgo, podría ser un buen predictor de lo que el sujeto haría en situaciones nuevas correspondientes a riesgo.

    Aceptemos que podemos, sin mas preámbulos, medir mediante un test, una variable de personalidad como lo podemos hacer con una habilidad, competencia o aptitud.

    Ahora bien, así como una aptitud define la posibilidad de que en un test se pueda dar la respuesta correcta, una variable de personalidad define la probabilidad con la que se dará una u otra respuesta representativa de la variable estudiada en un test de …

    Así, si no tienes la suficiente capacidad NO puedes resolver el problema, salvo por azar. Medimos mediante un test, porque la explicación de por que resuelves un problema puede deberse, no a la capacidad o inteligencia sino a la práctica reiterada de una estrategia correcta. Por eso usamos los test para medir las aptitudes.
    Y efectivamente no tengo una teoría psicológica bien formulada de las aptitudes aunque, conozco las teorías genéticas sobre las mismas, incluso muy antiguas: “Lo que Natura no da, Salamanca no presta”.

    Del mismo modo usamos test de personalidad para medir las probabilidades de una determinada variable de personalidad. ¿Y qué características tienen dichos test?

    Bueno, en otros textos hemos apuntado como son dichos test en varios artículos. (http://www.uam.es/proyectosinv/psimasd/) y, aún en un mundo sin los ordenadores como los actuales, lo dijo Cattell (1979) Personality and learning theory.

    Tus comentarios son, como siempre, muy interesantes.

    GRACIAS
    Pepe Santacreu

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