Malos tiempos para la lírica

En contra de lo que algunos pensaban, el diagnóstico psicológico no es un arte y debe basarse en una cuantificación formal. De no ser así, las cosas pueden ir de mal en peor.
Recientemente nos desayunamos con la noticia de que el norteamericano NIH (National Institute of Health) rechaza el nivel de precisión que permite alcanzar el famoso DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) usado como referencia por algunos profesionales de la Psicología para orientarse en sus labores diagnósticas.
Según los responsables del NIH, el DSM no posee la validez exigida, y, por tanto, no financiará las investigaciones que se basen en ese sistema.
El anuncio casi se solapa con la publicación de la quinta revisión del DSM, patrocinada por la Asociación Americana de Psiquiatría. El NIH propugna un regreso a las ‘categorías diagnósticas tradicionales’ y abomina de la agrupación de síntomas basada en el ‘consenso’ de los expertos en la que se cimenta el DSM.
Cuando preparé, allá por 1998, un manual sobre el enfoque de las diferencias individuales en Psicología (algo que, por cierto, nunca volveré a hacer — un titánico trabajo para un escaso retorno) decidí dedicar una parte a las denominadas ‘diferencias individuales anormales’. Nunca pude usar ese material al impartir la asignatura porque los planes de estudio son los que son.
Pero el análisis que hice sobre, entre otras cosas, los trastornos psicopatológicos, me llevó a la conclusión de que el DSM estaba siendo contestado seriamente por su falta de rigor metodológico, por su baja fiabilidad y su cuestionable validez.
Uno de los mayores problemas del DSM es que es infrecuente que distintos pacientes tengan exactamente los mismos síntomas. Además, el solapamiento de síntomas difumina la distinción entre síndromes o trastornos, lo que reduce notoriamente su validez.
Puesto que los pacientes incluidos en una misma categoría son muy diferentes, la aplicación de la misma terapia no suele ser útil. La heterogeneidad de los componentes de las categorías diagnósticas del DSM es demasiado grande. Además, los rasgos de personalidad (bastante ignorados por los clínicos) son importantes porque interactúan con esos trastornos.
Mi principal conclusión, a partir de la evidencia revisada, fue (y sigue siendo) que los modelos dimensionales, basados en el enfoque factorial, resultan más adecuados (y científicamente válidos) para el diagnóstico de los trastornos mentales que los modelos categoriales usados por el DSM.
El NIH propone ahora el Research Domain Criteria (RDoC) dirigido a integrar conocimientos de las ciencias cognitivas, los estudios de neuroimagen, las investigaciones fisiológicas y la genética.
Algunos se han puesto nerviosos, no obstante, al percibir una relativa ausencia de “factores decisivos de tipo ambiental, conductual y social” en el RDoC, pero parece que la Asociación Americana de Psicología y el Consejo General de Psicología de España están encantadas con la noticia.
¿Significa eso que están dispuestas esas asociaciones a darle mayor protagonismo al enfoque de las diferencias individuales en Psicología?
Miren que lo dudo…
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8 comentarios sobre “Malos tiempos para la lírica

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  1. El DSM-V tal y como está planteado es un despropósito que pretende convertir en patológico cualquier aspecto de la conducta humana. Aunque con todos los palos que le están dando es posible que fracase antes de nacer.

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  2. Rob, nunca digas nunca…

    Herrero, estoy totalmente de acuerdo con tu apreciación. Y yo si creo que las diferencias individuales van a jugar un papel decisivo en la práctica clínica de los próximos años, creo que se va a terminar -por fin- con las terapias que se administraban como un “café para todos”…el tiempo nos acabará dando la razón…Enhorabuena!!

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  3. Sergio, es inevitable recurrir a las experiencias pasadas, en las que se aprecia un desinterés olímpico por determinadas cuestiones, cuando no una abierta falta de respeto por las evidencias que los científicos han acumulado a través de los años con bastante esfuerzo.

    Es cierto que en algún momento las cosas tendrán que ponerse en su sitio, pero es bastante vergonzoso que los cables tengan que venir desde fuera…

    Saludos, R

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  4. Desde fuera, con la mirada de quien no es un experto, me imagino que precisamente en el ámbito de las enfermedades mentales y los trastornos de personalidad se cumple muy bien el dicho clásico de que no hay enfermedades sino enfermos
    Curiosamiente, el tratamiento contra el sobrepeso y la obesidad parece ser que también se está individualizando cada vez más. Y cada vez con máx éxito terapéutico.

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