Obama y el cerebro

Los norteamericanos se han puesto las pilas porque parecen haberle visto las orejas al lobo una vez publicitado el proyecto europeo del que hablamos recientemente en este blog (HBP).
Obama está dispuesto a emular a JFK cuando fustigó a sus compatriotas para llegar a la luna antes que los rusos. Quiere que se haga con el cerebro lo que ya se hizo con el genoma.
La meta es prácticamente idéntica a la del HBP. Barack está dispuesto a asignar financiación estatal para contribuir a los 3 billones (con B) de dólares que se prevé costará llevar adelante el Brain Activity Map project’ (BAM) durante una década.
El presidente recuerda que por cada dólar invertido en el proyecto genoma humano se recuperaron 140 dólares. El estado invirtió casi 4 billones de dólares entre 1990 y 2003, pero había reintegrado 800 billones en 2010. Su entusiasmo es apabullante: “now is not the time to gut these job-creating investments in science and innovation.”
A pesar de que se ha avanzado en la acumulación de datos sobre el cerebro, este órgano sigue siendo un completo misterio. El BAM pretende construir un mapa completo de la actividad cerebral usando micro-moléculas que puedan insertarse en el cerebro para registrar la actividad de las neuronas. Y, en su caso, manipularlas.
El proyecto norteamericano se desmarca del europeo porque sus asesores piensan que la simulación del cerebro que persigue el HBP se basa en un conocimiento demasiado teórico, incompleto e impreciso. El BAM está más vinculado a los pasos seguidos en el proyecto genoma humano, aunque también hay críticos que piensan que el cerebro es mucho más complejo que el genoma.
Las cosas estaban más definidas en el caso del genoma, pero averiguar cómo la extraordinaria riqueza de la actividad cerebral produce lo que sabemos que hace ese órgano es harina de otro costal. Y, quién sabe, a lo mejor ni siquiera es harina.
Algunos de los organismos que parecen haberse comprometido con el proyecto de Obama son la Office of Science and Technology Policy, los National Institutes of Health, la Defense Advanced Research Projects Agency, la National Science Foundation, el Howard Hughes Medical Institute y el Allen Institute for Brain Science.
En el mes de enero se produjo un encuentro de neuro-científicos, expertos en nano-ciencia, representantes de Google y de Microsoft, así como tres agencias gubernamentales en el CalTech para valorar la viabilidad del BAM. Su conclusión fue positiva, proponiendo, además, la creación de una serie de observatorios nacionales del cerebro (equivalentes a los observatorios astronómicos).
La humanidad parece haber llegado a un punto de no retorno con respecto al cerebro. Quieren saber, si o si. La carrera promete ser fascinante.
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6 comentarios sobre “Obama y el cerebro

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  1. Es mucha pasta, pero la puntualización del primer comentario era muy necesaria (es lo primero que viene a la mente al leer el post). Por poner una referencia, el monto total es menos de la sexta parte de lo que el estado español ha inyectado en Bankia.

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