Is Hitchens Great?

Christopher Hitchens, nacido en 1949 y fallecido en 2011, fue periodista durante cuarenta años. Sus especialidades eran la política, la literatura y la religión. Dado a la polémica (“yo siempre sería un infiel en todas las épocas y lugares“) arremetió, sirviéndose de su indudable sagacidad y hábil manejo del lenguaje, contra figuras mediáticas como Teresa de Calcuta, Diana de Gales, Henry Kissinger o Bill Clinton.
Fue habitual en él llegar al límite. Un par de ejemplos: (a) defendió de modo beligerante la intervención en Irak a consecuencia de su peculiar interpretación del 11 S, y (b) para él, el concepto de Dios es totalitario porque destruye la libertad del individuo.
Por recomendación de mi amigo JMG estuve leyendo su best-seller, ‘God is not great‘, y, seguidamente, ‘Letters to a young contrarian‘. Reconozco que, estéticamente, es un placer leer sus textos. Otra cosa es que sus contenidos, pero sobretodo sus conclusiones, me resulten tan estimulantes.
Es difícil sustraerse a la sensación de hipnosis. Arma sus argumentos envolventes para destruir las posibles defensas del lector ante la visión que él considera taxativamente correctas. Hitchens tiene razón y quien decida discrepar de su visión, pero, una vez más, de sus conclusiones, debe admitir que sigue en las cavernas.
Es una sensación incómoda a la que el autor decide llevar al lector, y que, en mi opinión, promueve que, a pesar de suscribir muchas de las cosas que dice, finalmente se niegue la mayor.
Hitchens es machacón en sus argumentos y en sus ejemplos. Al leer casi a la vez las dos obras mencionadas antes no puede evitarse un ‘déjà vu‘. Se regodea en los casos citados en el primer párrafo de este post, así como en algunos otros, tales como Martin Luther King (que plagió su tesis doctoral, bebía como un cosaco y estuvo en una orgía sexual la noche antes de su asesinato), Gandhi (dispuesto a ejercer la violencia cuando pensaba que podía beneficiarle, es decir, contra los musulmanes) o Calvino (un torturador y un asesino que quemó vivo a Servet).
Hitchens no mola (is not great) porque tiene razón cuando la emprende contra las religiones institucionalizadas. Los numerosos ejemplos que revisa son, indiscutiblemente, casos claros del intento por controlar a la población. Pero obliga al lector a polarizarse: o estás conmigo o contra mí. Si no reniegas de tu creencia en algo trascendente, entonces eres un teísta de la peor calaña, de esos que siguen al Papa, al Dalai Lama o a un líder musulmán: “todos los intentos de reconciliar la fe con la ciencia y la razón están llamados a fracasar y a quedar en ridículo“.
Me llamó la atención las lecturas tan distintas que hacen de C. S. Lewiseste periodista y el genetista Francis Collins. Para Hitchens es aburrido y absurdo (“es el principal vehículo de propaganda escogido por el cristianismo de nuestro tiempo“). Para Collins, es una fuente de inspiración (“muchos de mis argumentos provienen de mi supervisor de Oxford, C. S. Lewis“). El periodista diría que al científico le juega una mala pasada su reducido lóbulo prefrontal.
Admito sin reservas la perspectiva de Hitchens de que la creencia en algo trascendente, sea la que sea, debe permanecer en el ámbito privado, y que, en ningún caso, debe buscar imponerse de ninguna manera a nadie. Eso garantiza la libertad individual, que es esencial.
Concuerdo también con él cuando escribe: “me hablan de un sacrificio humano que tuvo lugar hace dos mil años, sin que fuera mi deseo y en unas circunstancias tan horrendas que, en caso de haber estado presente y haber podido ejercer alguna influencia, me habría sentido obligado a tratar de impedirlo. Como consecuencia de este crimen, mis múltiples pecados son perdonados y puedo esperar gozar de vida eterna“.
Pero la Ilustración renovada que él suscribe no tiene por qué llevarnos donde él desea. Como escribe, “nuestra inteligencia, que es lo único de los que disponemos“, puede ayudarnos a encontrar la solución intermedia que él rechaza. Como científico me encuentro más cerca de Collins que del periodista Hitchens y de quienes siguen sus dictados. Pero también tengo muchas cosas en común con los segundos.
Por alguna razón, difícil de concretar, no son pocos a quienes enervan las posturas intermedias, mestizas. El gris es un color bastante desprestigiado, a mi juicio inmerecidamente.
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9 comentarios sobre “Is Hitchens Great?

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  1. Excelente recomendación y post. Bastante de acuerdo con tu valoración de Hitchens aunque la frase “Como científico me encuentro más cerca de Collins que del periodista Hitchens y de quienes siguen sus dictados” está llena de sesgo. La actitud científica está del lado de Hitchens. ¿Quién puede creer en un Dios tan humano? ¿en unos textos sagrados tan incongruentes y desfasados? ¿no es claro para un psicólogo científico que la maldad, la bondad, la alegría y la tristeza son productos (o sub-productos) evolutivos? ¿qué le queda a Dios si le quitas todo esto? Sin duda, las ciencias naturales (y las sociales) están cercando a Dios (aunque hay que reconocer que las iglesias tienen su mérito en ir adaptando sus interpretaciones al signo de los tiempos).
    Creo que la Ciencia solo permite aceptar un Dios abstracto, que no se inmiscuye en las actividades humanas, un Dios sin personalidad, sin inteligencia y sin rol en la naturaleza. La razón y la fe trabajan en esferas distintas, pero hay que reconocer que la razón ha restringido mucho cómo pueda ser el Dios de la fe.
    El otro argumento de Hitchens (con el que estoy de acuerdo) es que cualquier otra forma en la que la religión se haga más concreta o que identifique a Dios como dispensador de refuerzos y castigos ha resultado y sigue resultando dañina. Es más, deberíamos proteger a los niños de la religión. Mi opinión es que cada uno debería guardarse su religión para la esfera individual. Y, desde luego, cualquier rito religioso debería tener “dos rombos” para el público infantil. Puede parecer intolerancia, pero es la religión de hoy la que adoctrina a muchos de los intolerantes de mañana (aquellos que pretenden imponer su moral a los demás o que son capaces de inmolarse por ganar el cielo).
    Quien quiera creer en algo que es claramente falso (basta reflexionar lo ridículos que nos resultan muchos aspectos de otras religiones), allá él si eso le reconforta. Como se decía en algún lado, Bienaventurados sean los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

    Cronostopos

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  2. Gracias por el comentario.

    La actitud científica está del lado de la perspectiva general de Hitchens sobre las religiones 'oficiales', pero no de su lado sin más, como demuestra la perspectiva de Collins.

    La maldad y la bondad son producto de nuestro genotipo en interacción con el contexto, pero ¿de dónde provienen, en última instancia, ambos factores?

    Al Dios que conciben pensadores como Collins le queda precisamente una respuesta probable a esa pregunta.

    Todas las instituciones humanas se inmiscuyen en las actividades humanas. De hecho, son su razón de ser. Las instituciones religiosas no son una excepción.

    Te recomiendo releer 'Human accomplishment', en particular la argumentación (y los datos) de su autor sobre la positiva influencia de las creencias religiosas sobre el desarrollo de las ciencias y de las artes.

    Declarar que cualquier variable religiosa, aunque sea oficial, es negativa me parece injusto.

    Recuerda que Santo Tomás subrayó que, a su juicio, Dios nos dotó de razón para usarla.

    A los niños hay que dejarles tranquilos. Lo de protegerles suena, por lo menos, raro, venga de quien venga la propuesta. La peregrina idea de recuperar los dos rombos me recuerda a lo que algunos (fascistas) aseguraban que protegería nuestro desarrollo como niños. Muy mal asunto.

    La única manera de evitar el adoctrinamiento es abandonar la sociedad en la que vivimos.

    Quienes buscan imponer su visión del mundo seguirán intentándolo bajo cualquier excusa. La religión ha sido una, pero solo una.

    No sé muy bien quiénes pueden ser los pobres de espíritu, aunque me despierta un sospechoso tufillo esnob con el no comulgo en absoluto.

    Saludos, R

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  3. Gracias por tu respuesta.

    1) Siempre habrá un rincón para Dios como causa. La cuestión es que a medida que la ciencia avanza se va relegando su posición a la de causa última. Desde luego Dios se tomó muchas molestias para ocultar las pistas de su existencia.

    2) Si nuestra mente ha surgido como solución evolutiva a ciertos problemas del entorno, parece extraño imaginar que una mente haya podido surgir de alguna otra manera. Pensar que Dios tiene mente es anticientífico. En realidad todas las adjetivaciones de Dios son bastante incongruentes desde un punto de vista lógico (causa incausada, entidad omnipotente, omnisciente, etc.). Si Dios no tiene algo parecido a una mente ¿Por qué le van a preocupar nuestros asuntos? ¿Por qué premia y castiga? ¿Por qué ama? ¿Qué tipo de ente nos queda? ¿Por qué me debo preocupar YO por ÉL?

    3) No pienso que TODA la influencia de la iglesia haya sido negativa. La iglesia es una institución compuesta por personas de todo tipo, como cualquier institución. Pero el balance es negativo. En cualquier caso, tu afirmación o la mía no son contrastables porque no sabemos qué hubiera ocurrido de NO existir las instituciones religiosas. Pero si me das a elegir preferiría un mundo SIN catedrales. Aún hoy la institución religiosa combate contra los derechos de algunos grupos sociales y es claramente una institución misógina, en bastantes de sus manifestaciones.

    4) En general, estoy en contra de cualquier ideología que quiera imponer UNA visión del mundo, INCLUIDA la religión.

    5) Lo de los “dos rombos” era una metáfora para resaltar lo obsceno que me resulta adoctrinar a un niño en un conjunto de creencias RIDÍCULAS. En realidad, no creo que se deba imponer o prohibir nada a nadie. Pero… ¿Sería malo abogar por una educación que nos ayude a ser curiosos y escépticos y que nos de las herramientas para elegir en qué creer?

    6) “pobres de espíritu” somos cuando no nos cuestionamos las creencias con las que hemos sido educados. Cuando no tenemos una visión crítica de nuestra propia cultura.

    7) Bertrand Russell decía: “Me parece fundamentalmente deshonesto y dañino para la integridad intelectual creer en algo sólo porque te beneficia y no porque pienses que es verdad”. Definitivamente me gustaría ser un esnob, como Richard Dawkins:

    o como Bertrand Russell:

    Genial la respuesta de BR a la última pregunta.

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  4. (1) “Existen quince constantes físicas cuyos valores es incapaz de predecir la ciencia actual.

    Son axiomas: simplemente tienen los valores que tienen (…)

    la probabilidad de que todas estas constantes alcanzasen los valores necesarios para producir un universo estable capaz de sostener formas complejas de vida es infinitesimal.

    Y, sin embargo, esos son exactamente los parámetros que observamos.

    En suma, nuestro universo es salvajemente improbable” (F Collins).

    (2) https://robertocolom.wordpress.com/2010/09/hawking.html

    (3) https://robertocolom.wordpress.com/2010/07/colin-patterson-y-la-teoria-de-la.html

    (4) La réplica de Dawkins a la pregunta en el video que cuelgas es francamente decepcionante.

    (5) BR es un axiomático incapaz de reconocer que la probabilidad no está de su parte.

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  5. Interesante la entrada de Roberto, con el que he hablado varias veces de estos temas, e interesante discusión, pero no sé si conduce a algún sitio. No he leído a Hitchens, pero sí he leído a Dawkins y ese tipo de críticas son ya muy antiguas. Se remontan, que yo sepa, a la época de la Grecia clásica. Plantear que razón y fe se oponen o que la ciencia terminará acabando con las creencias religiosas, o dejando en el paro a Dios, no deja de ser una posición ideológica que, por el momento, no ha sido verificada. La relación entre razón y fe es sin duda una relación compleja, pero posible y fructífera en muchos casos. Tomás de Aquino lo planteó bastante bien, por cierto.
    Personalmente, soy católico practicante y “racionalista” convencido de la importancia de la razón y la ciencia, y no encuentro especiales problemas, salvo los normales que me provoca ver lo que hacemos los miembros de la Iglesia, no solo la jerarquía, o lo que hacemos los científicos, en concreto los profesores universitarios, y no solo los científicos que trabajan para la industria del armamento o las grandes farmacéuticas.
    Identificar a Dios o las religiones institucionales con la barbarie no deja de ser un panfleto reduccionista impropio de un científico, aunque la verdad es que los científicos, como todos, han hecho muchas cosas poco rigurosas y algunas claramente deleznables. Por otra parte, si empiezas descalificando personalmente al contrario, de poco vamos a poder hablar.
    Una última consideración, en los diálogos genuinos, no parece bueno recurrir al anonimato

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  6. Gracias por tu comentario Félix.

    Como se dice en el post, parece que a la gente, así, en general, le cuesta moverse cómodamente en zonas grises.

    O es blanco o es negro.

    No creo que esa estrategia polarizadora sea la más adecuada para que nos entendamos.

    El hecho de que todos aceptemos que se cometen errores es un paso esencial para avanzar por una senda diferente.

    A lo mejor se termina notando que hemos entrado en el siglo XXI. Soy, como siempre, optimista.

    El papa retirado podría aprovechar para escribir una obra entonando un mea culpa en representación de la comunidad católica.

    Y, quién sabe, con ese ejemplo a lo mejor las demás iglesias se apuntan al carro, que tammbien tienen lo suyo.

    (No te enfades con los anónimos. A menudo carecen de cuenta de google. Además, es algo intrínseco a la red)

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  7. No me enfado con el anonimato, pero nunca me ha parecido bien, ni siquiera cuando se vota, aunque esto último tiene su explicación. Si no tienes cuenta google, firmas directamente.

    De acuerdo con las zonas grises.

    Comparto este enlace: http://www.tendencias21.net/La-Edad-Media-anticipo-el-dialogo-moderno-entre-ciencia-y-religion_a15680.html?preaction=nl&id=20768580&idnl=132318&. Aborda el problema y se trata de una interesante página que trata sistemáticamente la divulgación científica y los temas religiosos. La sección de teología y ciencia la lleva la Universidad Pontifica Comillas, es decir, los jesuitas, orden siempre muy comprometida con la ciencia y la razón.

    Por otra parte, para “desintoxicarte” un poco de los Hitchens y Dakwin, te recomiendo la lectura de un brillante libro de un pensador de izquierdas, en su día un católico: Reason, faith and revolution: http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/books/reviews/reason-faith-and-revolution-by-terry-eagletonbr-the-case-for-god-by-karen-armstrong-1749432.html

    El diálogo debe mantenerse de manera abierta y algo más relajada.

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