Las grandes verdades “falsas” –por Óscar García López

 

 

 

 

 

 

 

Cuando en 2003 Dan Brown publicó El Código da Vinci, muchos nos quedamos perplejos ante el hecho de que un cuadro que siempre hemos tenido delante, estuviese lleno de significados ocultos. Sorprendidos por la cantidad de símbolos que nos rodean en el día a día y a los que no les damos significado, como las pirámides en los billetes de un dólar, los obeliscos o las  cruces. Como si estuviésemos viviendo una gran mentira delante de nosotros sin que nos percatásemos  de ella.

Quizás sea debido a que desde pequeños,  no sé muy bien si por la forma de educarnos o qué, no cupiese la crítica en determinadas formas que tenemos de ver el mundo.
El ejemplo más claro que recuerdo es el del problema de “la cantidad de puntos que existen en dos rectas de tamaño distinto”. Recuerdo una clase con 8 años, en los Maristas, donde el  profesor pintó dos rectas de distinto tamaño en la pizarra y preguntó a la clase: ¿en cuál de las dos líneas hay mas puntos?
Toda la clase comenzó a gritar “la grande, la larga, la mas larga…“. Y, de pronto,  desbordando dogmatismo, comenzó a “justificar”, airoso y medio riéndose: “pero mira que sois burros…infinito, son infinitos puntos en las dos rectas“.
Si de ahí damos el salto a la explicación de la santísima trinidad (uno que son tres, tres que son uno) el raciocinio de un niño de 8 años, y de un adulto, no apunta a esta dirección. Pero todos lo acabamos por asumir, sin contemplar la crítica. Por algo los conceptos de cero e infinito siempre han sido muy difíciles de entender y de explicar a lo largo de la historia. Por ejemplo, el cero no era utilizado por los romanos, y el infinito no comenzó a ser en ciencias matemáticas hasta el 1600.
Pero es que hay cosas, que tomamos como verdaderas, y no, no lo son.  Mi último efecto “Código da Vinci” o “puntos infinitos en una recta” vino por la proyección de Peters.
Siempre me han gustado los mapas. Si le pido a alguien que piense en un Mapa Mundi, no dudo en que la mayoría pensará en nuestro querido “Mapa Mundi”, ese que nos enseñaron en la Escuela.
En lo que no nos fijamos es que en este mapa, los paralelos y meridianos, al proyectar un globo sobre el papel, aparecen distorsionados. De esta forma, EEUU parece enorme. África es grande, pero no mucho mas que EEUU. Y un largo etcétera.
¿Qué sucede cuando proyectamos tratando de mantener la equidistancia?
Hay varias propuestas a lo largo del tiempo (p.e. la de Mercator), pero aquí presento la Proyección de Peters, (creada por Arno Peters).  Un mapa  que corrige matemáticamente la distorsión de las latitudes altas.
Desde luego, a mi me deja impresionado.
Por favor, comparen entre los dos mapas el tamaño de América del Sur con el de América del Norte. O el tamaño de África frente al de América del Norte. O el tamaño de la India.
No, el mundo no es como nos lo enseñaron, o como siempre creímos. Es distinto, pero que muy, muy distinto. Y el asombro se multiplica, si dijéramos, por ejemplo, que en África cabe todo EEUU, China y parte de Europa.
Ahora justifiquen esto como quieran.  Hará falta que Dan Brown escriba “el Código Mapamundi” para que el mundo se haga eco de esta distorsión. Llenémoslas de conspiraciones del primer mundo contra el tercero, de actos masónicos,  de política de alto nivel, de lo que quieran, pero yo sigo sin poder explicármelo.
Y al hilo del tamaño real de África, recuerdo el último o penúltimo capítulo de la última temporada de la serie “El Ala Oeste de la Casa Blanca” (maravillosa), en el que una fundación quería donar una cantidad enorme de dinero para ayudas en África. La respuesta que le dieron al presidente de la fundación desde la Casa Blanca fue: “no invierta en comidas, ONG´s, etc. Cree carreteras. Asfalte África de arriba abajo”. Y qué razón tenían.  Viendo el tamaño real, tratemos de imaginar lo que puede significar recorrer África de Norte a Sur, en coche, con los “caminos de tierra” que tienen. Eso sí que se tiene que acercar al infinito.
Ahora, cada vez que recuerdo uno de mis chistes favoritos de Mafalda sobre la tierra redonda, me rio, pero me da por pensar: al menos Manolito se lo cuestionaba. Tendremos que aprender a pensar que lo evidente no es tan evidente.
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4 comentarios sobre “Las grandes verdades “falsas” –por Óscar García López

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  1. La proyección Robinson, la proyección Winkel-Tripel o la de Van der Grinten son alternativas mucho más válidas que los mapas clásicos [los rectangulares], y el mapa más fidedigno de todos: el mapa Dymaxion (no tuvo mucho éxito porque es un poco raro, la verdad). Todos, mejores que las proyecciones cilíndricas de Gall-Peters o la de Mercator, que produce una deformación de los continentes a medida que cambiamos de latitud (típico de las proyecciones cilíndricas). Y la proyección Hobo-Dyer es curiosa (el mapa está al revés!!!). Y todo eso lo sé leyendo un poco más allá de Peters solamente. No todo es blanco o negro, Mercator o Peters…

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  2. Agree con todos los comentarios. Es cierto que hay mejores proyecciones que la de Peters…y si, muchas sonde difícil interpretación, pero merece la pena darles un vistazo…aunque esta claro que ya podemos tener imágenes de la tierra desde el espacio..
    La serie “The West Wing”…es de lo mejor que he visto nunca en TV…llena de momentos para el recuerdo

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