Cráneos y corazones

Científicos dirigidos por Lee Jantz, del Centro de Antropología Forense de la Universidad de Tennessee, han observado que el cráneo de los residentes en América del Norte se ha expandido entre los años 1825 y 1985.
El dato concreto es que ese aumento craneal es de 200 centímetros cúbicos de media, más o menos el equivalente a una pelota de tenis.
1 litro tiene un decímetro cubico, es decir una caja cuadrada cuyas medidas son 10 centímetros x 10 cms x 10 cms. Estas medidas 10 x 10 x 10 son 1.000 cubitos de 1 x 1 x 1 centímetros. Por tanto, un litro tiene 1.000 centímetros cúbicos. Ergo, 200 centímetros cúbicos equivalen a un vaso de agua de neuronas y conexiones sinápticas.
No me atrevería a decir que esa dosis extra de neuronas (y sus conexiones) carece de relevancia para la capacidad de procesamiento de un cerebro humano.
Cuando se separan los datos por sexo, se observa que los 200 cm3 corresponden a varones, mientras que en mujeres el incremento es algo menor, en concreto de 180 cm3. 
Se supone que el cráneo del homo sapiens aumentó hasta estabilizarse hace 30.000 años, reduciéndose en alguna medida hace 5.000 años coincidiendo con el comienzo de la agricultura. Pero los datos del último siglo y medio, considerando una muestra de 1.500 cráneos ‘caucásicos’, señalan hacia la relativa expansión ya comentada.
Algunos científicos han especulado sobre la relación de ese aumento en el tamaño craneal con el incremento generacional de la inteligencia valorada por los tests estandarizados diseñados por los psicólogos (el famoso efecto Flynn). Se ha sugerido, además, que ambos factores se encontrarían influidos por las mejoras socio-sanitarias y nutricionales.
Pero seguimos buscando:
Por otro lado, datos recientes señalan que los fallecimientos por problemas de corazón se han reducido en España en un 40% (en los Estados Unidos esa reducción es del 60%).
El principal factor de riesgo de los problemas de corazón es la hipertensión. Fumar, cómo no, es un factor de riesgo (en España fuman casi cuatro de cada diez varones y tres de cada diez mujeres), pero la obesidad y la diabetes también cuentan en la ecuación. Una conclusión inescapable (y poco novedosa, la verdad) es que al corazón le influyen varios factores.
Es realmente complejo predecir cómo interactúa la combinación peculiar de estos diversos factores de riesgo con un individuo que, genéticamente hablando, difiere de todos los demás individuos. Algunos de esos factores podrían ser más relevantes para determinados individuos y absolutamente inofensivos para otros.
Permítanme dudar de la reducción del 40% en número de fallecimientos por problemas de corazón en los últimos años. Es demasiado elevada para resultar creíble. Supondría un abandono masivo de los hábitos que colocan a la gente en una situación de riesgo (o, también, que se está produciendo una mutación masiva). Pero, además, los presuntos efectos positivos deberían dejarse ver de modo casi inmediato. ¿Entonces?
Entonces me temo que lo que se ha reducido es la atribución (el diagnóstico) de ese tipo de trastorno a los fallecidos. Algo similar a lo que denunciaba Eysenck al estudiar las estadísticas que manejaban los epidemiólogos para asociar fallecimientos, cáncer de pulmón y hábito de fumar.
Lo que las estadísticas expresan son las atribuciones diagnósticas de los profesionales y su margen de error es relevante. Solamente los estudios post-mortempuede producir datos irrefutables. Cuando se comparan ambos tipos de datos los resultados son descorazonadores para una mente racional residente en un cráneo que parece haber aumentado en el último siglo y medio.
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2 comentarios sobre “Cráneos y corazones

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  1. Al hablar tan alegremente de “las atribuciones diagnósticas de los profesionales”,se está poniendo en duda los conocimientos y competencia de estas personas. No es necesaria una autopsia para diagnosticar una enfermedad. Generalmente cada paciente lleva un seguimiento y una cuidada intervención, que se refleja en su historia clínica. ¿Se te ha ocurrido que, tal vez, estos estudios hayan tenido en cuenta esos datos?
    Un saludo

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  2. Diagnosticar una enfermedad no es tan sencillo. Atribuir un fallecimiento a esa enfermedad diagnosticada es todavía más resbaladizo. Poner en duda a los profesionales de cualquier rama es necesario. Lo hacen entre ellos mismos porque les ayuda a mejorar. Dudar no implica necesariamente adoptar una postura irrespetuosa. Si alguien lleva mal que se dude de sus actividades, mejor que se dedique a la meditación. Saludos, R

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