Un recuerdo personal para Arthur R Jensen

Hace poco mi colega Antonio Andrés Pueyo publicó en este blog el obituario de este científico.

Me apetece dedicar ahora un espacio aquí a algunos recuerdos personales.
Conocí a Art Jensen en 1997 en Dinamarca(precisamente un mes antes de que falleciera Hans Eysenck, quien estuvo presente en un último homenaje que le ofreció la comunidad científica), pero realmente interactuamos como es debido en 1999, en su visita a Madrid para impartir un seminario monográfico sobre su estimulante libro publicado en 1998 (The g factor. The science of mental ability).
Fueron dos intensas mañanas compartidas con un selecto (y escaso) público. Para que se hagan una idea, a pesar de ser una referencia en el mundo de la metodología, solamente estuvo presente el Profesor José Muñiz, de la Universidad de Oviedo. Ninguno de la capital de España. Cero.
Además de este seminario, mi equipo de investigación tuvo el privilegio de poder reunirse con él para discutir algunas de las ideas que pretendíamos desarrollar por aquel entonces. Recuerdo que a la mañana siguiente me esperaba impaciente en su Hotel para contarme que había soñado una solución a uno de los problemas que le planteamos la tarde anterior sobre el interesante fenómeno de la diferenciación de la inteligencia (que tenía ‘obsesionado’ a mi colega, y por entonces becario, Francisco J Abad).
La siguiente imagen muestra la nota que me envió (increíble, pero cierto, por correo ordinario) poco después de su paso por Madrid. Observen la imagen de la postal porque no tiene desperdicio.
Los demás contactos que tuve con él desde entonces fueron a distancia. Estuvimos a punto de cenar juntos en el barrio pesquero de San Francisco durante mi estancia en la Universidad de California en 2005, pero finalmente no fue posible porque su mujer se puso enferma. En ese periodo, Richard Haier, Rex Jung y yo mismo pusimos a prueba un método desarrollado por Jensen (el de los vectores correlacionados) para comprobar el nivel de asociación del comportamiento psicométrico de las medidas de inteligencia (en concreto su peso en el factor g) con la sustancia gris del cerebro a nivel regional (usando volumetría). Art se implicó con entusiasmo en las numerosas preguntas que le formulamos durante ese proceso. Este es uno de los mensaje que nos envió:
Dear Roberto, Rex, and Rich:
 
Many thanks for sending me the copy of your paper, which is one of the most exciting (and quite surprising) discoveries I’ve seen in this field.
It must, of course, be replicated.
If the essential finding holds up and can be considered as established fact, it will count as a major landmark in the history of research on the brain correlates of g.
Exactly the kind of experiment and finding that Spearman hoped for!
And I hope that news of it will quickly get around, so other researchers will further test the hypothesis.
If it is at all possible to replicate the result yourselves, it would  ensure your credit for a major discovery.
This is now the primary area in which further progress in our field will take shape.
So carry on!
 
Please notify me as soon as the article is “in press” so I can begin citing it in my future articles, etc.
See you at ISIR in December.
 
With all best regards, Art Jensen
El estudio al que se refiere el mensaje se publicó en 2006 en la revista ‘NeuroImage‘. Observamos que a medida que aumentaba el peso en g de la medida de inteligencia, se incrementaba el número de regiones implicadas. Un efecto Jensen de libro.
Desde el año 2000 Art ha servido como revisor de bastantes de los manuscritos que mi equipo ha enviado para su consideración a revistas como ‘Intelligence‘ o ‘Personality and Individual Differences(PAID)’. No exageraré si digo que siempre hemos aprendido algo. Y ha sido así porque en todos los casos propuso modos de mejorar el trabajo. Además, la cordialidad fue una constante en sus revisiones. Quienes nos dedicamos a la ciencia sabemos que no es particularmente sencillo encontrar revisores que se esfuercen por ayudar a sus colegas, en lugar de afanarse por encontrar problemas que permitan minimizar el esfuerzo de los demás. Es precisa una gran talla intelectual para actuar como él.
Haier me comunicó su fallecimiento usando la siguiente frase: “el fin de una era“. Creo que es un breve y preciso diagnóstico de lo que supone su desaparición. La investigación de Jensen ha marcado, de una u otra manera, los estudios sobre la inteligencia humana desarrollados en los últimos 30 años.
Jim Flynn escribía en su obituario:
no hay sustituto para alguien de extraordinaria altura intelectual que esté en desacuerdo contigo (…)
espero y deseo que haya ahí fuera, en algún lugar, un joven académico con las convicciones y la mente de Arthur Jensen.
A menudo me preguntaban porque hablaba tan bien de él.
Y la respuesta es que era fácil“.
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4 comentarios sobre “Un recuerdo personal para Arthur R Jensen

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  1. Yo tuve la suerte de conocerle en el más que merecido homenaje que le bridó la ISSID en Graz (2003). Para mí fue y continúa siendo un referente, no solo como científico cuya brillantez está fuera de todo cuestionamiento. Arthur Jensen representa el coraje para luchar racionalmente contra las “tormentas de fuego “ (parafraseando a Plomin) y la honestidad para defender la evidencia empírica en contra de los prejuicios sociales.
    Se va uno de los más grandes pero su herencia continúa muy viva. Descanse en paz!

    Sergio

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