Improving intelligence (ISIR 2012)

La semana pasada tuvo lugar el congreso anual de la International Society for Intelligence Research (ISIR) en San Antonio, Texas.
Susanne Jaeggiy el administrador de este blog organizamos un simposio titulado ‘Improving intelligence‘ en el que participaron, además de los organizadores, Earl B Hunt, Clayton Stephenson, Louis Matzel y Richard J Haier.
Fue una sesión fascinante en la que los asistentes no tuvieron ninguna prisa por cerrar la sala de conferencias para irse a comer. El debate fue intenso, rico y polarizado. Un segmento sustancial de los presentes se mostraron abiertamente escépticos ante la posibilidad de mejorar la inteligencia mediante el entrenamiento cognitivo, mientras que una minoría mantuvo su mente abierta.
Los escépticos tenían, por supuesto, sus razones. Los optimistas también. El periodista Dan Hurley, que está actualmente preparando un libro sobre la mejora de la inteligencia, asistió al congreso y mantuvo un fructífero contacto con nosotros. Pretendía recoger los argumentos y evidencias en pro y en contra de la posibilidad de mejorar la inteligencia mediante la clase de entrenamiento cognitivo propuesto hace casi cinco años por Jaeggi.
Un entrenamiento que requiere tanto esfuerzo como hacer flexiones o ejercicios abdominales en un gimnasio, y cuyo beneficio puede ser igualmente visible por mucha pereza que pueda evocar en el usuario.
Mientras que Hunt es relativamente optimista, Haier es abiertamente escéptico. Estos científicos sénior presentaron posturas contrapuestas, el primero confiando en el poder de la conducta y el segundo en las intervenciones biológicas. Pero ambos estuvieron de acuerdo en que el objetivo de mejorar la inteligencia atrae el interés de la ciencia y el de la sociedad, y, es, en último término, la meta del estudio formal de este importantísimo factor psicológico.
Jaeggi hizo un repaso de las evidencias acumuladas hasta la fecha, concluyendo que el entrenamiento solamente funcionará cuando el individuo se implique realmente en el proceso, cuando exista un fuerte componente de motivación intrínseca. Igual que sucede en el gimnasio: solamente la persistencia logra que mejore nuestra forma física. Desde esta perspectiva, no cualquier estudio publicado es igualmente valioso para añadir una sólida evidencia empírica.
Stephenson y yo mismo presentamos nuevos datos que, en general, apoyaban el efecto beneficioso del entrenamiento cognitivo sobre algunos factores clave de la inteligencia y de la memoria operativa (working memory). Matzel hizo lo propio basándose en sus estudios con roedores.
Las intervenciones de la audiencia alcanzaron un punto álgido cuando, ante el jocoso comentario de James Thompson, se levantaron algunos aplausos apoyando el escepticismo. Los coordinadores le recordamos a Thompson que disfrutar de una envidiable forma física exige esfuerzo y sacrificio, y que no cabe esperar algo diferente para la forma mental o cognitiva. Se enfadó. Buena señal.
Fue un excelente simposio que demostró la vitalidad de este campo científico. El director de la revista ‘Intelligence‘ (Douglas Detterman) optó por venirse a comer con nosotros para seguir departiendo, dándole la espalda a los escépticos que prefieren disparar antes que telefonear al 911.

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Improving intelligence (ISIR 2012) –English Version
The annual meeting of the International Society for Intelligence Research (ISIR) took place past week in San Antonio, Texas.
Susanne Jaeggi and the host of this blogorganized a symposium entitled ‘Improving intelligence‘ with the participation of Earl B Hunt, Clayton Stephenson, Louis Matzel and Richard J Haier (in addition to the organizers).
It was a fascinating session in which attendants were not in a hurry to leave the conference room for having their lunch. The debate was intense, rich, and polarized. A large number of attendants was reluctant to admit that intelligence can be improved by cognitive training, whereas a minority showed an open mind.
The skeptics provided their arguments. The optimists did the same. The journalist Dan Hurley, currently working on a book about the improvement of intelligence, was present and he kept fruitful conversations with us. He was there for listening to arguments and empirical evidence showing the pros and cons of the open possibility of improving intelligence through the sort of cognitive training proposed by Jaeggi five years ago.
This cognitive training requires a substantial effort, as much as doing sit-ups or push-ups in the gym. The same benefit could be achieved if the user is brave enough for overcoming the probable ‘laziness attacks’.
While Hunt is relatively optimistic, Haier is openly skeptic. These senior scientists kept opposite views, the former trusting in behavior and the latter relying in biology. However, both agreed in that the very main goal of improving intelligence attracts the interest of both science and society, and that this is the ultimate goal of the scientific study of this crucial psychological factor.
Jaeggi revised the cumulated evidence so far, concluding that this sort of cognitive training will work if and only if the user is really involved, when enough doses of intrinsic motivation are present. The same happens in the gym, by the way: only persistence can improve our physical fitness. From this perspective, not all published studies are equally relevant for getting a solid empirical evidence.
Stephenson and myself presented new evidence generally supporting the benefits of this cognitive training over key intelligence and working memory factors. Matzel did the same based on his studies with rodents.
The questions raised by the audience achieved the climax when James Thomson made a joking comment attracting the applause from some sectors in the audience. The coordinators of this symposium replied asking Thompson about the only way to achieve a nice physical fitness, namely, effort and sacrifice in the long run; the same is expected for mental or cognitive fitness. His reaction was not friendly. Good news.
Overall this was an excellent symposium showing the vitality of this research field. The editor of the journal ‘Intelligence‘ (Douglas Detterman) joined us for having lunch. He very much preferred calling 911 instead of shooting. Remember that we were in Texas…
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