El año de la neurociencia

2012 debe ser el año de la neurociencia en España.
Al menos eso ha sugerido nuestro Congreso de los Diputados.
Conviene recordar que la neurociencia moderna surge en nuestro país, a finales del XIX, de la mano de la teoría neuronal de Santiago Ramón y Cajal.
En su tratado ‘Foundations of Neuroscience‘ (1993) Marcus Jacobsen confesó que “la pionera investigación de Ramón y Cajal sobre la estructura microscópica del cerebro fue tan original e influyente que muchos le consideran el más grande neurocientífico de todos los tiempos“.
El presidente de la Sociedad Española de Neurociencia, Juan Lerma, dice que ha llegado el momento de que la ciudadanía comprenda la relevancia de la investigación en esta disciplina científica.
Que comprenda y apoye.
Para perseguir este objetivo se celebrarán actos en distintos lugares de la península.
Declara Lerma que “solo entendiendo cómo funciona el cerebro se podrá diseñar terapias que prevengan o curen las enfermedades y aliviar el dolor de las familias “. Mi colega y amigo, Manuel Martín-Loeches, sostiene que “nos ayudaría a entender qué somos, de dónde venimos y dónde podemos ir“.
En este contexto tiene sentido comentar la reciente creación de una red europea de neurociencia compuesta por ocho centros de Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Portugal, Reino Unido y Suiza.
La red de centros vinculará campos como la genética, la bioquímica, los circuitos neuronales y los patrones de comportamiento, buscando respuestas a la pregunta de cómo interactúan esos diferentes niveles.
Eso sí, a los humanos no los tocarán demasiado, sino que centrarán los esfuerzos en la famosa mosca de la fruta (Drosophila melanogaster). No suena demasiado excitante, pero eso es lo que hay.
La relativa simplicidad de la mosca (dispone de 100.000 neuronas) debe facilitar la comprensión de cómo se codifican genéticamente los circuitos neuronales y de qué manera se asocia la computación neuronal al comportamiento. Neurogenética, neuroanatomía, neuroimagen y análisis del comportamiento se unirán.
La pregunta de cómo el cerebro crea una representación del mundo y cómo se integran las señales sensoriales para tomar decisiones complejas se resiste. Conocemos trozos de la historia, pero todavía carecemos de visión de conjunto.
Los años de lo que sea suelen impulsar los esfuerzos de los científicos, pero ahora que hay vacas flacas puede que los resultados disten de los deseos.
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