La inteligencia, según la ‘American Psychological Association’, 15 años después

Como científico básico me resulta sobrecogedor que una obra de divulgación siga teniendo impacto en la investigación psicológica casi veinte años después de haberse publicado.
El informe de la APA sobre la inteligencia, publicado en 1996 y coordinado por Ulric Neisser, se presentó para intentar centrar el desmadrado debate mediático suscitado por el incendiario libro del psicólogo Richard Herrnstein y el sociólogo Charles Murray, ‘The Bell Curve‘ (1994).
Al comenzar 2012, Richard Nisbett coordina a seis científicos para –esa es la intención– actualizar aquel informe. A diferencia de lo que se hizo en 1996, ahora no se pretende que este grupo –‘task force‘– represente a las principales corrientes de la psicología científica. De ahí el decepcionante resultado final.
Este informe va directamente al grano: hay que relativizar los logros alcanzados, salvo la importancia del ambiente en la determinación de las diferencias de inteligencia.
Hay un flagrante desequilibrio producto de la composición de la ‘task force‘. Se intenta despistar al lector aceptando la definición de inteligencia suscrita por el editorial de la revista ‘Intelligence‘ de 1997 coordinado por Linda Gottfredson y suscrito por 52 científicos, pero se omite que esa definición ya se publicó en el ‘Wall Street Journal‘ dos años antes del informe de la APA de 1996, pero que entonces se ignoró.
Hay una sobredosis de información sobre la interacción genes-ambiente, el efecto del ambiente y las intervenciones destinadas a aumentar la inteligencia.
Sin embargo, se pasa demasiado deprisa por encima de la investigación sobre la biología de la inteligencia –cuando se anuncia lo contrario–, para, en último término, concluir que el panorama está todavía demasiado verde. Igual que en lo relativo a la denominada ‘caza de genes‘: apenas hay resultados sólidos –correcto– ni seguramente los habrá nunca –¿por qué?
Se insiste en la extraordinaria relevancia de distinguir dos capacidades intelectuales, de carácter general, correspondientes a la resolución de problemas abstractos (Gf) o anclados en la cultura (Gc). Se subraya que (a) su base neuro-anatómica y neuro-funcional es diferente, (b) evolucionan siguiendo distintas rutas durante el ciclo vital y (c) revelan ganancias generacionales significativamente diferentes. A la vez, se pone en entredicho la potencia del factor general de inteligencia (g) para avanzar en nuestro estado de conocimientos.
La gota que colma el vaso se concentra en la parte final del informe cuando se enumeran los cinco aspectos que siguen sin respuesta, pero que merecen una intensa investigación: (1) la relación de la memoria operativa (working memory) con Gf, (2) la paradoja que resulta de la relevancia del ambiente para comprender el efecto Flynn junto con el hecho de la sustancial heredabilidad de la inteligencia, (3) las teorías, sin base empírica, que explican g sin recurrir a g, (4) la influencia de variables como el auto-control para la inteligencia y (5) el efecto del estrés sobre la inteligencia.
En suma, este informe es considerablemente más endeble que su predecesor. En consecuencia, a mi juicio ayudará poco a quienes se aproximen a esta relevante variable psicológica. Mucho más útil les sería leer el libro del Profesor E B HuntHuman intelligence‘ (Cambridge University Press). Algunos nos preguntamos por qué no está éste relevante autor en la ‘task force‘ de 2012. O, para el caso, ¿por qué no está Douglas Detterman (el editor de la revista más importante sobre inteligencia a nivel mundial)? La presencia de James Flynn y William Dickens es redundante. Pienso que sobran autores y se echan mucho de menos otros.
¿Hacían falta esas alforjas para semejante viaje?
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3 comentarios sobre “La inteligencia, según la ‘American Psychological Association’, 15 años después

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  1. Buenos Días Sr. Roberto.

    He terminado de leer en su mayoría las entradas de su blog que versan sobre Psicología e Inteligencia en general, yo mismo soy estudiante de Psicología a distancia por desgracia.

    La cuestión que me invade, es al ser la Psicología una “ciencia” joven, se cambian los aspectos curriculares de las asignaturas?, ya que investigaciones en Psicología de hace 10 años, a ojos de un profano como yo incluso, ya están obsoletas totalmente.

    También me resulta un tanto decepcionante que un catedrático de Psicología afirme que los estudiantes no se interesan por la Inteligencia, cuando es sin duda el aspecto más interesante de Psicología.

    A sus ojos estaría contaminado, pues a pesar de aún no haber estudiado psicometría, he tenido el gusto de leer a Gardner y a Csikmihalyi en profunidad. Y sinceramente desde mi escaso conocimiento, espero que la Neuropsicología consiga encontrar respuestas porque yo al menos en términos de CI estoy muy desencantado.

    Un saludo y gracias.

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  2. Gracias por el comentario. El CI tiene sus ventajas e inconvenientes. Vale y es útil para algunas cosas, pero no para otras. Hay muchas facetas de la Psicología que en absoluto están obsoletas y también hay muchas que pueden parecer prometedoras pero que siguen sin dispone de una solida evidencia empírica. Separar aquello que puede ser aplicado en la práctica con garantías de lo que no (por ahora) es una relevante obligación de un estudiante de cualquier disciplina, incluyendo la Psicología. Saludos, R

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